Lyon es una de las ciudades más importantes de Francia. Con 450.000 habitantes y 500 años de historia dedicada a la industria y al comercio, esta ciudad sigue floreciendo. El barrio de Croix Rousse, encantador y pintoresco, se erige en la parte elevada de la ciudad, cruzado por grandes pendientes y tiñendo las baldosas de ese matiz rosado que lo hace tan característico.

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Este barrio es históricamente famoso porque allí se radicaron los trabajadores de la seda, muy bien ilustrado por el museo armado en la Maison des Canuts (la casa de los tejedores). Tras la introducción del telar mecánico en 1805, los tejedores de seda construyeron grandes talleres con ventanales importantes y techos de más de 4 metros de altura, de pesadas vigas de madera. Hoy estos talleres son elegantes apartamentos tipo loft.

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En el barrio también encontramos la impronta de las sangrientas revueltas de los canuts (tejedores) de 1830-31 donde murieron cientos de ellos. Se puede visitar el Atelier de Passementerie, donde vivieron y trabajaron tejedores hasta 1979 (de martes a sábados a las 14h y a las 16h. Sale 3/2 euros) y donde podemos entender el proceso de producción de la seda y ver las diferentes calidades.

El barrio mantiene su espíritu incluso contra los planes de modernización de la ciudad de Lyon. En sus calles se respira un aire más rural mientras sus bohemios habitantes se pasean por el gran mercado al aire libre del domingo.
Uno siente haberse alejado del resto de la ciudad.
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