Un edificio que baila en Praga
¿Quién más que el osado arquitecto Frank O. Gehry para pedirle que proyectara un edificio que se convirtiera en el emblema de la ciudad? El autor del Guggenheim de Bilbao no lo dudó, y convirtió lo que era un espacio que albergaba un antiguo edificio ecléctico de estilo renacentista, en un edificio danzante. Sólo con verlo de lejos, ya notamos un cierto quiebre en la cuadra, producido por un edificio que rompe con la monotonía de la misma, riéndose de las clásicas cúpulas y los señoriales departamentos de la antigua ciudad de Praga (en donde puedes encontrar hoteles en República Checa).
Imagen clairalou
Inicialmente esta parcela albergaba un edificio clásico, que con el tiempo se fue deteriorando, hasta sufrir un grave bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial, desapareciendo por completo en el año 1960. Fue varios años después cuando un estudio de Arquitectura le propuso a Gehry realizar una obra que se convierta en sello de la ciudad, la cual se terminó en 1996.
El sinuoso edificio, conocido como Dancing Building, fue construido con paneles de concreto orientados en diferentes ángulos recubiertas por una piel de vidrio suspendida en un extremo, recordandonos lo que serían las vestiduras de una bailarina, que acompaña un robusto bailarín cilíndrico a su lado.
Imagen Moni
A pesar de las duras quejas de los vecinos y de la sociedad en general, este edificio ha logrado ser reconocido por el mundo entero (por su rareza, o por su fealdad, dependiendo de las diversas opiniones), y hasta fue imagen de una moneda de oro, impulsada por el Banco de la República Checa en el año 2005.
Por desgracia el edificio no puede ser visitado por dentro, ya que alberga oficinas en su interior. De todos modos, se puede visitar el Restaurante que se encuentra en el séptimo piso, o simplemente disfrutar de uno de los edificios mas raros de Europa.
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