A orillas del río Bode, en el estado de Sajonia-Anhalt, Alemania, un pequeño poblado de apenas unos 20.000 habitantes es el escenario de una joya urbanística de colección: Quedlinburg es el principal conjunto de casas de vigas entramadas de Alemania, mérito que le ha valido el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad.
Imagen Gertrud K.
Quedlinburg, es una colección a escala real de casas de vigas entramadas que parecen un sitio de cuentos construido a lo largo de seis siglos. Con un período de gran crecimiento durante la Guerra de los Treinta Años, la conservación en el estado original de la mayoría de las casas es algo notable, sobre todo considerando que en la ciudad, no quedaron huellas destructivas tras la Segunda Guerra Mundial. Sus calles, con el encanto de las fachadas, las curvas y sus suelos empedrados, invitan a un encantador viaje en el tiempo por el estilo característico que representa a Alemania en todo el mundo.
Imagen Myrddin Pendragon
Durante el período de la RDA, luego de la guerra, el deterioro en el mantenimiento de las casas de Quedlinburg fue tan notable, que incluso se llegó a proponer demoler el centro histórico para reemplazarlo por una urbanización de estilo soviético, algo que hoy estaríamos lamentando profundamente a no ser por la falta de fondos para implementar el proyecto.
Imagen Caobhin
La ciudad se organiza alrededor de la Plaza del mercado, con su Ayuntamiento de estilo barroco, la iglesia, el castillo y el conjunto de casas que se extiende por sus calles declarado como Patrimonio de la Humanidad. Desde la reunificación alemana, Quedlinburg se encuentra beneficiada por los constantes planes de restauración, algo que cada vez más turistas agradecen.



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