Urbino es un pequeño pueblo a unos 110 kilómetros de Florencia, una ciudad de calles estrechas muy interesante por conservarse con pocos cambios desde la Edad Media, y sobre todo, por sus palacios y el valor cultural de las importantes colecciones de pinturas que se exhiben en sus palacios y galerías.
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Urbino tuvo evidentemente su edad dorada hace unos cuantos siglos. Nacida como una ciudad modesta en tiempos romanos, la ciudad no da muchas señales de cambios en tiempos modernos en su aspecto, lo cual es una bendición para el turismo y el patrimonio, reconocido por la UNESCO. En su centro histórico posee algunos palacios y casas notables que se imponen en la silueta de la ciudad.
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Uno de los más importantes es el Palacio Ducal, sede de la Galería Nacional de las Marcas, una de las colecciones de pintura más importantes de Italia y el planeta. El edificio, de estilo renacentista, fue construido en largas etapas para terminar como parte de oficinas gubernamentales, y restaurado por completo en el año 1985. La Galería en el palacio, es una muestra de pinturas renacentistas como pocas en el mundo.
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En Urbino, se encuentra además la casa natal de Raffaello, uno de los más grandes pintores del renacimiento. No faltan construcciones notables como el Duomo, la catedral de Urbino, la Fortaleza de Albornoz, o el Oratorio de San Giuseppe, todo entre murallas y un aire medieval innegable. Urbino es parte de la región de Marche (Marcas), en el centro de Italia, una zona en donde muchas familias lucharos por el control y el poder en tiempos del Renacimiento. Por ello, el pequeño pueblo, fue bendecido con maravillas artísticas y arquitectónicas que aún hoy asombran a cada visitante, un complejo urbano pequeño pero deslumbrante.