La ciudad de Milán, más conocida como la Capital de la Moda italiana se caracteriza por poseer dos monumentos de especial valor histórico. Uno de ellos es el legendario Teatro Alla Scala (más conocido como La Scala di Milano), la cual cuenta con una edificación impresionante, inaugurada en el año 1778, consagrándose como una de las Operas más famosas del mundo.
Imagen Richard Moross
La otra edificación que conforma el símbolo del orgullo milanés, es la Catedral de Milano, o también conocida como el Duomo. Esta inmensa mole de mármol blanco se eleva por los aires con un increíble estilo gótico, rompiendo con el gris de la ciudad que lo rodea.
Ambas edificaciones se encuentran muy próximas unas de otras, ubicadas en la Piazza della Scala y la Piazza del Duomo respectivamente, separadas simplemente por una amplia galería llamada Vittorio Emanuele II, en honor al primer rey de la Italia unida.
Esta gran galería se encuentra conformada por un gran pasillo de aproximadamente 200 metros de longitud, atravesado por otro cañón en su centro, conformando una planta en forma de cruz. En la intersección de ambos pasillos nace una impresionante cúpula compuesta por vidrio y hierro que consagra a este sitio como uno de los más bellos de Milán.
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Para ingresar a Vittorio Emanuele II, se puede acceder mediante sus entradas principales, coronadas con grandes arcos de triunfo que invitan al visitante a recorrer los majestuosos interiores de esta conexión de ambos nodos históricos.
Caminando bajo los techos acristalados, podrá apreciar una gran cantidad de cafeterías, restaurantes y negocios de la más alta gama, tales como Louis Vuitton, Prada o Gucci, convirtiendo en un símbolo de lujo absoluto a este exclusivo lugar que desde el momento de su construcción (entre 1875 y 1877 por Giuseppe Mengoni) ha marcado una gran tendencia en la ciudad, siendo una galería legendaria, tanto por su belleza, como también por los monumentos que une.