Zamora románica e histórica
En los límites con Portugal. Asentada sobre las riberas del alto Duero. Zamora acecha tras sus paredes románicas, orgullosa y calmada, pendiente siempre de sus gentes y vigilante de quienes atraviesen sus caminos a su paso por tierras castellanas.

No se sabe a ciencia cierta su origen, pero se estima que su fundación fue hacia el siglo V a.C. por los vacceos de origen celtíbero. Pero fue en el siglo I cuando Zamora adquirió importancia, cuando los romanos la establecieron como lugar de parada de la famosa Vía de la Plata que unía a Astorga con Mérida. Es esta tierra castellano-leonesa históricamente frontera o paso importante en momentos importantes de la Historia de España, quizás por su situación geográfica o por ser la puerta de entrada, desde el norte, al antiguo Reino de Castilla. Precisamente, Zamora, en aquellas épocas de enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, fue el límite de ambos reinos y por ello esta ciudad aparece ahora tan fortificada y con ese áura de bastión defensor. Fue Fernando I el Católico la que la apodó “la bien cercada“. Y de aquella época también viene su riqueza monumental románica.
Pero sus historias no terminan con aquellos enfrentamientos, pues años después, tras la muerte de Fernando, Zamora fue motivo de disputa en la herencia entre Doña Urraca y Sancho II, quien la sitió durante meses, hasta ue finalmente fue muerto por el pretendiente de Urraca. “Zamora no se tomó en una hora“, ¿quién no ha oído ese famoso refrán?…
Pero también Zamora ha estado marcada por el paso del Cid Campeador, quien en el conocido como Postigo de la Traición, lugar donde Sancho II fue muerto, también el Cid, Rodrigo Díaz de Vivar, persiguió a su asesino, Bellido Delfos. Podría hacerse así un recorrido que nos llevaría por muchos de los momentos históricos de esta bella ciudad románica.
La entrada a Zamora es por el Puente de Piedra, del siglo XIII, un bonito puente arcado que se eleva por encima del Duero y que nos marca el camino hasta el castillo del siglo XI que domina la ciudad. Nuestro paso por la muralla, tras contemplar la puerta de Doña Urraca y el mencionado Postigo de la Traición, nos lleva hasta la Puerta del Obispo y la Casa del Cid, del siglo XII. Ya, adentrándonos en el casco histórico podemos visitar la Iglesia de San Claudio de Olivares, del siglo XII y, sobre todo, su magnífica catedral.
La Catedral de Zamora está justo a los pies del castillo, y destaca por su final bizantino y sus elementos añadidos del gótico y renacentismo. Sin embargo, la Catedral es una de las joyas del románico español.
La Plaza Mayor, la Plaza de Viriato (otro detalle histórico de la ciudad, pues fue éste un caudillo vacceo que se enfrentó a los romanos) o el Parador de Turismo. La Iglesia de Santa María la Nueva o el Museo Provincial… son todas ellas visitas ineludibles en la ciudad zamorana. Como inevitable es dirigir nuestros pasos hacia la calle Balborraz, muy cerca del Ayuntamiento y la Plaza Mayor, una clásica callejuela que nos envolverá de sabores y olores románicos.
Foto: godesalco
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4 Comentarios al Artículo: Zamora románica e histórica
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Tal vez porque España es una potencia mundial del turismo y hemos ido muy sobrados pero ya va siendo hora que se dé más promoción a nuestros grandes lugares.
Su catedral, su casco histórico, su río, sus murallas, su cocina… ¿qué más se puede pedir?