Escrito por Tendenzias

Disfrutar de Punta del Este con poco dinero

Punta del Este es un balneario de la costa de Uruguay de los más hermosos de la región, no sólo por sus bellas playas, sino por la ciudad en sí que tiene abundantes pinos que decoran cada esquina, flores que embellecen cada fachada de edificio, hotel o casa. Para donde mire uno el paisaje es hermoso.

El tema es que Punta del Este es un balneario caro, es para gente con dinero. Allí sólo veranea la clase alta de Argentina (ver hoteles en Buenos Aires), Uruguay y Brasil, aunque también se ven muchos otros extranjeros.

Pero, si usted es un simple turista clase media como yo, también tiene mucho para hacer allí sin necesidad de gastar mucho dinero.

Si son frikis como yo, no se preocupen, hay muchos HotSpots con WIFI para conectarse, y en la calle principal, Gorlero, incluso pueden encontrar un MacWorld, pequeño, pero con muy buen material. Allí pude ponerle mis manos por primera vez a un iPod Touch.

Pero como les comentaba tienen mucho para recorrer si son turistas y no simples lagartijas que gustan de estar tiradas sobre la arena asoleándose.

Lo primero que les recomiendo es visitar los Puentes de La Barra. No sólo son interesantes para ver y fotografiar su arquitectura, sino que es divertidísimo pasarlos en coche y a una velocidad media tirando a rápida. Uno siente esa sensación que solía sentir de pequeño en al montaña rusa.

Las playas son todas lindas, pero está bueno que visiten todas. La brava es del lado norte de la península, y es la parte de mar propiamente dicha, y sin duda la que tiene mejores olas a la hora de barrenar un poco. Allí tendrán el sol de frente hasta el mediodía, un dato importante para quien no se ponga como camarón como yo.

Luego del mediodía les conviene ir a la mansa, que es del otro lado de la península. Allí tienen el sol de frente hasta la puesta. El agua es más tranquila, ya que es en parte río, del Río de la Plata.

Lo interesante de estas dos franjas de playa es que en una pueden ver el amanecer y en la otra el atardecer, ambos en el mar, es precioso.

La mansa a su vez tiene muchos paradores. Lo mejor es que algún día se lleguen hasta Punta Ballena, una saliente de piedra donde está el famoso Casa Pueblo, de Carlos Paez Vilaro. Y cruzando Punta Ballena, tienen Solanas, una de las playas de La Mansa más lindas, y más exclusivas, allí van quienes tienen sus mansiones en Punta Ballena.

¿Cansado de tanta playa? Bueno, desde ellas podrán ver dos islas. Desde la brava se ve la Isla de los Lobos, y desde la mansa se ve la Isla Gorriti. Ambas pueden ser visitadas, hay lanchas colectivas que salen del puerto cada hora o cada media hora que nos llevan en un viaje muy interesante. Ambas islas tienen una historia rica, desde la llegada de los españoles al Río de la Plata, allá por 1516 de la mano de Juan Días de Solís.

Las dos valen la pena, pero la más interesante, es la Isla Gorriti. La excursión no dura más que algunas horas, dependiendo de qué quieran hacer allí. Yo fui con intención de paseo, así que le di la vuelta completa a la isla, y la crucé por el medio también. Y es que tan sólo tiene dos kilómetros de largo y uno de ancho.

Conviene que la salida sea después de almorzar, ya que si uno quiere pasear tranquilo así tendrá tres horas para recorrer y ver todo lo que hay para ver, e incluso quedarse un poco en la playa. Es que las últimas lanchas salen a las 6 de la tarde hacia la costa, y no se permite quedarse a dormir allí.

Su nombre se debe a un gobernador de Maldonado (ciudad cercana) que luego de haber cumplido su mandato permaneció en la región, y como no quiso prestar servicio militar contra los indios charrúas, el gobernador de turno lo envió a la isla como prisionero. Apenas estuvo un año allí, pero dejó su nombre como recuerdo. Antes se llamaba Isla de las Palmas, así la habían bautizado los primeros españoles por la vegetación originaria.

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Todavía se pueden ver algunas de esas palmeras, pero un incendio arrasó con casi toda la vegetación originaria. Pero fue reforestada con pinos, eucaliptos y tamariscos. Los bosquecitos son impagables, hermosos, uno siente la paz allí bajo la copa de los altos pinos. Es interesante ver cómo se dividen dentro, ya que los eucaliptos forman su propio bosquecito dentro del bosque mayor de pinos. Los tamariscos son arbustos que se ven más que nada en la parte sur de la isla, donde no hay árboles.

Pero también tienen muchos vestigios arqueológicos para visitar, como las baterías que alguna vez sirvieron para luchar contra la invasión inglesa de 1806, y también hay dos posos coloniales.

Por ultimo les recomiendo que se tomen el colectivo a Maldonado algún día, cuesta poco dinero y lleva unos 20 minutos llegar. Allí podrán apreciar la hermosa catedral, y un fuerte donde el padre de la patria Artigas tenía a sus Blandengues.

LocuraViajes.com

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