Escrito por Tendenzias

Rocamadour, una ciudad santuario haciendo equilibrio en Francia

En LocuraViajes hemos estado contándote muchas cosas sobre Francia, como los lugares más baratos para comer en Burdeos o qué ver en Burdeos, pero ahora lo que queremos es contarte qué hay más allá de la ciudad de Burdeos, en Francia. Sí, vamos a hablar de Rocamadour, una ciudad santurario haciendo equilibrio en Francia, así que comencemos.

Rocamadour, una ciudad santurario haciendo equilibrio en Francia

Rocamadour es una ciudad impactante desde todos sus ángulos: construida acompañando la pendiente abrupta de un acantilado, la ciudad parece estar haciendo equilibrio como si sus calles estuvieran trepando hasta coronarse en un vistoso castillo, en Francia. Recibe más de un millón de visitantes cada año atraídos por el paisaje, y por ser un centro de peregrinación en un pueblo santuario dedicado a Notre Dame desde la Alta Edad Media.

Situado al este de la  ciudad de Burdeos, en el departamento de Lot, y sobre un valle al borde del río Alzou, el poblado de Rocamadour posee una belleza que deslumbra desde lo lejos de la carretera. Rocamadour es un destino deseado por igual por turistas, artistas en busca de inspiración y arqueólogos. Pero es principalmente una imán para miles de peregrinos que cada año acuden al pueblo para recorrer sus calles, templos y lugares sagrados.

Lo más increíble del pueblo es observar como sus construcciones se adaptan al acantilado que alcanza unos 120 metros de altura. La principal atracción es la iglesia de Notre Dame donde se encuentra emplazada la Virgen Negra con un nombre que hace mención a su tez. En la cúspide de todo el recorrido se encuentra una fortificación y un castillo que si bien no es el original de la edad media, recuerda los tiempos en que construir en la altura era un modo de asegurarse una mejor defensa ante cualquier amenaza.

La Iglesia de Notre Dame

La ciudad es por supuesto un destino turístico donde se puede disfrutar de la gastronomía, principalmente los quesos con denominación de origen, y donde a cada paso se respira un aire histórico en un sitio visitado por peregrinos ilustres a lo largo de siglos. Tierra de leyendas, Rocamadour está situado cerca de los caminos que conducen a Saint Jacques de Compostela, y encanta a cada turista con sus tejados, casas e iglesias retando el equilibrio, literalmente.

Antes de continuar con el artículo, quizás te interese conocer otros castillos medievales de Francia, o uno de los más emblemáticos y casi desconocidos del país, como es el caso del Carcassonne. Si es así, no puedes perderte el siguiente enlace, haz clic en el y resérvalo para cuando acabes con este post.

Carcassonne, un castillo perdido en Francia

Las escaleras de Rocamadour

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Una de las peculiaridades de Rocamadour es la necesidad insalvable de subir y subir escales, o bajar y bajar. Debido a que la ciudad se encuentra en plena inclinación vertical como ya os hemos estado comentando a lo largo del artículo, las grandes escalinatas (y a veces interminables, o eso nos lo parece cuando recorremos escaleras similares) son inevitables. Pero no por ello debemos olvidarnos de ellas, ignorándolas como si no existieran, porque las tendremos que recorrer sí o sí si nuestra intención es aprovechas la visita para ver bien la ciudad.

Eso sí, deberemos prepararnos físicamente para la aventura al menos un mes o dos semanas antes, porque si no queremos salir escarmentados de tanta inclinación, lo mejor que podemos hacer es mejorar nuestra forma física (al menos un poco, no es cuestión de volvernos locos). En realidad se trata de que podamos disfrutar del viaje sin que por ello acabemos tres días con agujetas.

Si estás acostumbrado a subirlas, no te preocupes, para ti será como un par de niveles más, pero para quienes no… Tanta cuesta puede hacerse difícil de recorrer.

No obstante, como decía, no podemos ignorar esto, más bien todo lo contrario, pues estas grandes escalinatas forman parte de toda la estructura de piedra que encontramos a cada rincón de esta ciudad vertical de Francia. Es decir, estas escaleras forman parte de su encanto, y oye, se puede decir que es un viaje diferente.

Además, está (como es evidente) en plena montaña, por lo que el aire limpio y puro así como lo verde serán nuestros fieles compañeros, y seguro que después de un viaje así volvemos como más enérgicos, porque aunque nos canse tanto subir y bajar cuestas (si queremos verlo entero), al final nos encontraremos mejor, porque el ejercicio hecho en el lugar adecuado siempre acaba por ser el doble de positivo.

Pero a pesar del esfuerzo que requiere, la visita merece la pena, sobre todo en lugares así.

El Castillo de Rocamadour y La Leyenda de Roldán

Perteneciente a los relatos de la batalla de Roncesvalles que aconteció el 15 de agosto del año 778 en un lugar conocido como Valcarlos, cerca del desfiladero de Roncesvalles en lo que se conoce como Pirineo de Navarra. El lugar exacto de la batalla no se conoce, simplemente son especulativos.

Lugar posible de la batalla

Es a partir del siglo XII cuando surge la Canción de Roldán, cuando se centra más su localización situándola en Rozaballes o Renzeval, es decir lo que actualmente conocemos como Roncesvalles. En esta batalla se relata el interés que tenía Carlomagno en los sucesos que estaban acaeciendo en la Hispania postromana.

La llegada de los árabes, del Sulaymán al Arabi pretendiendo alzarse con el Emirato de Córdoba, llevó a Carlomagno a intentar expulsar a los terribles sarracenos de las tierras cristianas de Hispania.

Lugar donde tubo lugar los prolegómenos de la Batalla de Roncesvalles

A partir de un suceso histórico como fue la batalla de Roncesvalles, distintas leyendas comenzaron a surgir, poemas de carácter épico como la que daría lugar al Cantar de Roldán del siglo XII, 4002 versos que relatan una de las batallas que tuvo lugar en Roncesvalles.

Cuenta la leyenda que Oliveros, amigo de Roldán asomado a un barranco ve un gran ejército de sarracenos que llegan de España, un ejército compuestos por miles de hombres con caballos, armaduras y bien pertrechados se aproximan.

Lugar donde se piensa se inició la batalla de Roncesvalles

“Oliveros grita, Roldán, toca el olifante para que Carlomagno te oiga“, Roldán era sobrino de Carlomagno, quien junto al grueso del ejército se encontraba en Valcarlos.

Carlomagno había pactado con su sobrino que si se sentía en peligro hiciese sonar el Olifante para salir en su ayuda. En aquel momento Carlomagno creyó oír el olifante de Roldán pidiendo ayuda, pero Ganelón quien estaba casado con la hermana del Emperador Carlomagno y además era el padrastro de Roldán, le traiciona convenciéndole que no tenía importancia.

Roldán volvió a hacer sonar su olifante convencido de que su tío Carlomagno vendría a su rescate, pero no fue así. Los sarracenos ya había ocupado la parte superior del cortado, dejando a los hombres de Roldán en un fino desfiladero. Aunque Roldán y sus hombres lucharon con honor, la batalla dio como vencedores a los sarracenos, quienes además hirieron al joven Roldán.

Éste herido de muerte en el llano de Roncesvalles intenta llegar al collado para hacer sonar por última vez el olifante. Cogiendo aliento y fuerza sopla con tanto vigor que éste se rompe por la mitad pero consigue su objetivo, Carlomagno por fin se alerta.

Si fuerzas a penas y sin aliento siente que aún le queda un último cometido, Roldán intenta proteger su fiel espada Durandal de los infieles, sacando fuerzas se incorpora y dirigiéndose a una roca negra, intenta destrozar su espada. Pero esta lejos de romperse, ni siquiera sufre una mella ni un arañazo.

Lo intenta una y otra vez, pero lejos de conseguir su empresa y romper la espada, es la espada la que rompe la roca, quedando allí para siempre la espada de Roldán. La leyenda continua relatando como cuando Carlomagno llegó al lugar y se encontró con todo su ejército derrotado y su sobrino muerto, entró en tal desespero que sólo podía sofocar peregrinando a Santiago con el fin de conseguir el perdón divino por dejarse embaucar por Ganelón.

La espada de Roldán

Para el viajante que se acerque a Rocamadour y visite el Santuario podrá ver en la pared oscura algo que sobresale, es un objeto metálico, una espada. Hay quien asegura que esa espada es Durandal, la espada de Roldán que rompiendo la roca quedó atrapada en ella.

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