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-     Escrito por gon-2

Tánger, otro mundo a la vuelta de la esquina

Cerca de la Península Ibérica, como puerta de entrada a Marruecos y a África en general, nos encontramos con Tánger, una ciudad entre dos culturas.

Conocida ya por los fenicios, mil años antes de Cristo, Tingis fue una ciudad importante bajo el dominio romano, que dejaron algunos restos en ella. Con una historia singular, ya que ha sido sucesivamente bizantina, visigoda, portuguesa, inglesa, española y, en diversos periodos, perteneciente a varios imperios musulmanes, Tánger posee un estilo típicamente mediterráneo, de ciudad abierta y con muchas influencias.

El estatuto internacional del que gozó durante la época colonial, le permitió progresar culturalmente a un gran ritmo. Numeroso artistas visitaban la ciudad, dejando allí su impronta. Aún uno de los lugares más visitados de toda la urbe es el Hafa Café, donde Paul Bowles (el autor de El cielo Protector) solía ponerse a escribir,
Para los españoles llegar a Tánger es realmente fácil. A la opción del avión desde Madrid o Barcelona, se une la posibilidad de llegar en Ferry. Efectivamente, desde Tarifa o Algeciras, salen numerosos ferries, destacando el rápido que cubre el trayecto por el estrecho en 40 minutos.
Los trámites burocráticos se resuelven en la misma embarcación. En ella hay que rellenar un visado (gratuito) y se produce el sellado del pasaporte.

¿Qué visitar?

Tánger es una ciudad más grande de lo que parece, pero realmente sus puntos más interesantes pueden verse en un solo fin de semana.
Al salir del puerto, delante, lo primero que vemos es la joya de la ciudad: la medina (ciudad antigua) y, en la parte más alta, la Cashba.
Pasear por la antigua medina, prácticamente un zoco enorme en si mismo, es, a la vez, estimulante y agobiante. Está compuesta por callejuelas, laberínticas en muchos casos, con un multitud en ellas. Mercancías de todo tipo se ofrecen por todas partes, con un colorido impresionante. La Plaza del Zoco Chico merece una parada más prolongada, tomando un te en alguno de los cafetines allí radicados.
Saliendo de la medina, subiendo por cuestas llenas de casas blancas, llegamos a la cashba. Fue levantada en la época de Mulay Ismail, para establecer su guarnición. Tiene murallas propias, con varias puertas. Destaca en ella el palacio Dar el Makhzen, con una mezquita, un palacete y numerosas viviendas tradicionales.
Su terraza, con espectaculares vistas al mar, es otra visita imprescindible, tomando algo en el mencionado Hafa Café.
EL único problema tanto en la medina como en la Cashba son la multitud de guías falsos que intentan captar a los turistas para enseñárselas. Pueden llegar a ser un poco pesados, pero con mano izquierda puede uno sacárselos de encima o bien contratar a un guía oficial.

Cerca de la medina, encontramos la antigua Legación de Estados Unidos, convertida hoy museo, siendo uno de los puntos más interesantes de la ciudad.
El paseo desde la parte antigua hasta la moderna resulta también muy interesante, atravesando un mercado, un tanto desvencijado, y llegado a la zona más dinámica de la ciudad. El cambio de ambiente es espectacular: de estar en una ciudad medieval, con una atmósfera antigua a llegar al S.XXI.
En las afueras de Tánger, hay dos puntos que son imprescindibles. Para llegar, siempre que no se contraten la excursiones en el hotel, lo mejor es negociar con un taxista. Por un módico precio se pueden realizar estas excursiones sin problemas.
La primera es la Gruta de Hércules, una cueva subterránea que da al mar y que realmente es una muy interesante excursión. La otra es la vista desde el cabo Espartel, desde el mirador allí situado.
En definitiva, una ciudad fácil de ver y de recorrer. Intente perderse por sus callejuelas, disfrutando del ambiente local, de los vendedores de especias, de cuero, de fruta….no lo olvidará fácilmente.

Donde dormir

No suele haber problemas para encontrar alojamiento en Tánger. Cuando se llega en el Ferry lo normal es haber contratado el paquete que incluye el hotel. Por precio y comodidad es la mejor opción. Hoteles de clase medía, como el Solazur, un tres estrellas correcto aunque sin lujos, o el Chellah, de la misma categoría, son opciones a tener muy en cuenta.
Para los que quieren emociones más fuertes, existen numerosas pensiones en el interior de la medina, como la Pensión Miami o la Pensión Fuentes. Ambas son correctas pero un tanto ruidosas.
Y, para los que se puedan gastar el dinero que quieran está el Hotel el Minzah. Si, es muy caro, pero es de un lujo oriental. Construido en un palacete posee todos los servicios posibles (sauna, gimnasio, un gran restaurante) y, para los mitómanos, el piano utilizado en la película Casablanca.

Donde comer

Se puede comer en Tánger muy económicamente y bastante bien. Hay muchísimos locales pequeños que sirven bocadillos y platos combinados y que son los más utilizados por la población autóctona.
Aparte de esto, recomendaría el Restaurante África, bajo la medina y enfrente del puerto o La Peche, escondido en la parte moderna, pero con una gran relación calidad precio.
En cambio, no recomendaría como en los hoteles (excepto si es el Minzah, claro). Suele ser bastante más caro que cualquier restaurante y con una calidad muy inferior

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