Escrito por Tendenzias

Bratislava: en el camino de las ciudades imperiales

Fundada en el siglo IX, Bratislava es una ciudad marcada por la Historia. Conocida aún hoy día como Presburgo, fue durante más de dos siglos la capital de Hungría. En 1805, tras la batalla de Austerlitz, Venecia pasó a manos francesas después de que Napoleón obligara a Francisco II, emperador austríaco a firmar el Tratado de Presburgo. Posteriormente formó parte del imperio austrohúngaro hasta el año 1918, en que nació Checoslovaquia. Finalmente, tras la escisión del país en la República Checa y Eslovaquia, Bratislava quedó como la capital de la república eslovaca desde el 1 de enero de 1993.

Siglos de historia en la que eslavos, magiares y germanos habitaron las colinas que rodean a la capital y que han establecido su caracter social y monumental.

Llegar a la ciudad es fácil pues se encuentra a orillas del Danubio, a apenas 60 kilómetros de Viena, y la primera visión que de ella se tiene es la de una ciudad con dos estilos claramente definidos, pues en ella conviven, por un lado, los palacios de distintas épocas y estilos que van desde el renacentismo hasta el clásico centroeuropeo, y por el otro, las obras que provienen de la época de la invasión soviética del año 1969.

Sin embargo, y a pesar de la huella que los rusos dejaron en la capital, la ciudad vieja aún conserva su carácter señorial. Para quien conozca Praga, Bratislava le traerá muchos recuerdos pues su centro histórico tiene el mismo ambiente nostálgico.

En el Barrio Viejo la calle Michalská es una de las más animadas. En ella está la Torre de San Miguel que alberga el museo de las fortificaciones de la ciudad. Un paseo por las empinadas callejas del Stare Mesto nos llevará hasta el antigüo Ayuntamiento en el que destaca su aguja verde; la torre, visible desde cualquier punto de la ciudad, a cada hora inunda nuestros oídos con suaves melodías que tienen ese especial sabor que sólo se encuentra en las ciudades centroeuropeas.

El Castillo de Cerveny Kamen, en los alrededores, es una bellísima construcción del siglo XV. Actualmente alberga el Museo Nacional Eslovaco. Pero, sobre todo, destaca en su interior la sala Terrena, una cueva en la que podemos ver sorprendentes frescos barrocos y cataratas de agua natural.

Bratislava es, desgraciadamente, una de las grandes olvidadas en la tan clásica ruta de las ciudades imperiales que nos lleva por Praga, Viena (Ver hoteles en Viena) o Budapest (Ver hoteles en Budapest), y, sin embargo, una parada muy recomendable en nuestro viaje por el Danubio.

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