Escrito por Tendenzias

Khajuraho, la ciudad del Kamasutra

Entre los siglos IX y XII, mientras en una pacata Europa causaban escándalo los desnudos y a nadie se le pasaba por la cabeza, no ya representar, sino tan solo hablar abiertamente de sexo, en la India se estaban construyendo una serie de templos en los que el erotismo mas explicito era el leit motiv de toda la construcción.

Los templos fueron mandados construir por los gobernantes Chendela entre el S. X y principios del XIII. Después vino su decadencia y se olvidaron por completo.

Khajuraho sobrevivió olvidada hasta su descubrimiento en 1840 por el ingeniero británico T. S. Burt y desde un principio sus esculturas llamaron la atención a todos los estudiosos, que se lanzaron a hacer las más variadas teorías sobre ellas. Lo cierto es que los relieves de Khajuraho parecen ser la mejore ilustración del famoso “Kamasutra”.

Viaje a la selva

Y realmente se entiende que Khajuraho haya quedado aislada de exploradores e invasiones. A pesar de ser un destino turístico de primer orden, llegar hasta allí no es sencillo a menos que se vaya en avión. El único problema es que estos suelen estar llenos por los viajeros que van a la India con las mayoristas.
Los que viajan solos, o quieren hacer una escapada, tendrán que afrontar una ruta bastante accidentada. En realidad, y visto desde una óptica positiva, es una muestra de la realidad del país.

La ruta principal que se suelen seguir para llegar a este pueblo.es la que siguen los que llegan desde Benares. Desde esta ciudad la mejor opción es coger un tren hasta Satna y desde allí en autobús (es un decir) hasta Khajuraho. Parece sencillo para cualquier viajero experimentado, pero en la India nada es lo que parece. Ya coger el tren en la estación es una experiencia que se debería pasar por lo menos una vez en la vida. La oficina de atención al turista funciona bastante bien y se pueden comprar los billetes sin demasiados problemas. Si es más complicado adivinar cuando y por que vía va a aparecer el tren. Conviene estar muy atento a todos los transportes que lleguen a partir de la hora que marque el billete. Es probable que aparezca una hora más tarde y por otro anden.

Lo peor llega en la estación de autobuses (es un decir) de Satna. De entre todos los desvencijados autobuses que se contemplan allí, el viajero espera con ansiedad que ese que esta junto a él, con la estructura cayéndose a pedazos y los asientos, duros y desvencijados, no sea el suyo. Bien, llega el momento de embarcar y, como no, ese es su autobús. Y si unimos el autobús al estado de las carreteras (es un decir) nos situamos en unas seis horas para recorrer 100 kilómetros aproximadamente.

Llegada a Khajuraho

No suele haber ningún problema para encontrar alojamiento. Hay muchos hoteles y guest-house con una muy buena realción calidad-precio. Si no se tienen apreturas económicas los mejores son el Payal Hotel y el Jancar y si se va un poco más ajustado, el Harmony, con un bonito patio central y un ambiente muy familiar y acogedor.

El pueblo en realidad no es gran cosa. La parte moderna esta totalmente destinada al turismo, aunque si se viene de alguna gran ciudad India, se agradece sobremanera la tranquilidad de sus calles.

El pueblo antiguo es más interesante. Posee la estructura de casas bajas y calles estrechas que debieron ser habituales en las localidades más pequeñas.

Los Templos del Oeste

Los templos del oeste son sin duda el conjunto más importante de templos que existen en Khajuraho. De los 85 templos que adornaban antiguamente esta ciudad hoy en día solo podemos disfrutar de 22, y los del grupo oeste son la muestra más impresionante y representativa.

Estos templos han sido declarados patrimonio de la humanidad y están situados en un entorno idílico de preciosos y floridos jardines esmeradamente cuidados.

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Los relieves de los templos de Khajuraho son de una gran calidad técnica y su temática es a la vez muy variada: encontramos interesantes escenas de guerra, músicos, dioses, mithunas ( escenas eróticas), animales. Los eróticos son únicos en todo el país.
Encontramos desde escenas heterosexuales, hasta grupos y algún acto de zoofilia. Un ejemplo de que todo está ya inventado.

De entre los templos del grupo oeste cabe destacar el de Laksmana, el de Kandariya y el de Visvanatha.
Todos estos templos están dentro de un recinto cerrado al que se accede pagando una entrada.

Los otros templos

Realmente los otros grupos de templos se pueden ver en una sola mañana. Algunos son jainistas, una doctrina que persigue una pureza espiritual perfecta, siendo estrictos vegetarianos, hasta el punto de que alguno de sus adeptos llevan la boca tapada por si entra algún mosquito en ella. Estos templos suelen ser de cemento y tienen un interés mucho más reducidos.

Otros son más parecidos a los Templos del Oeste, aunque tampoco consiguen la maestría de estos. Aún así, visitarlos es también tener la oportunidad de dar una vuelta por los alrededores, ya que están algo más alejados del pueblo.

Se trata, en definitiva, de una localidad que vale la pena visitar con esa doble motivación de la que ya hemos hablado. Es una oportunidad de descansar del ruido, las multitudes, el tráfico y todo lo que representa el viaje a la India y, por otro lado, visitar los templos que son, duda, una experiencia inolvidable

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