5 lugares imprescindibles de la Segunda Guerra Mundial para visitar

Si habitualmente sueles ver documentales de la Segunda Guerra Mundial, y lees innumerables libros y artículos sobre las diferentes batallas que se libraron en la contienda, así como la enorme catástrofe que puso prácticamente para todo el mundo en la pérdida de vidas humanas, no hay duda que debes viajar a Europa para descubrir algunos […]
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Si habitualmente sueles ver documentales de la Segunda Guerra Mundial, y lees innumerables libros y artículos sobre las diferentes batallas que se libraron en la contienda, así como la enorme catástrofe que puso prácticamente para todo el mundo en la pérdida de vidas humanas, no hay duda que debes viajar a Europa para descubrir algunos de los lugares imprescindibles de la II Guerra Mundial. Y es que ver personal y físicamente, de pie, en muchos de los sitios que terminaron siendo significativos para la contienda no hay duda que termina poniendo los pelos de punta, fundamentalmente porque nos ayudarán a la hora de ponernos en perspectiva acerca de unos hechos que a fin de cuentas ya conocemos sobre la guerra.

Y es que, quien ha visitado algunos de los lugares donde ocurrieron algunos de los hechos más importantes, terribles o espectaculares de la guerra, suelen coincidir en algo: consigue ponerte los pelos de punta, especialmente porque terminas siendo consciente de que algo que habitualmente ves en la televisión (por ejemplo a través de documentales especializados o programas de investigación), lees en los libros o escuchas por la radio, verdaderamente ocurrió. Es decir, terminas casi tocando con los dedos la historia, dándote cuenta de que, efectivamente, todo ocurrió hace ya bastantes décadas.

Fábrica de esmaltes de Oskar Schindler (Cracovia, Polonia)

Fábrica de esmaltes de Oskar Schindler

Como muchos de los que han leído la novela sobre Oskar Schindler, escrita por Thomas Keneally, o han visto la fabulosa película dirigida por Steven Spielberg hace ya algunas décadas, y titulada ‘La Lista de Schindler’, es bastante probable que ya sepas quién fue este personaje.

Oskar Schindler pasó a la historia no por ser miembro del partido nazi, sino porque salvó cientos de vidas judías a través del soborno político, y el empleo de judíos en sus fábricas de esmalte y municiones.

El edificio administrativo de la fábrica de esmaltes aún continúa en pie, y alberga el Museo de Arte Contemporáneo de Cracovia, además del Museo Histórico de la Ciudad de Cracovia, dedicado principalmente a Schindler y la vida de “sus judíos”.

Se trata de una visita obligada para cualquiera que desee descubrir de cerca, y un poco más, acerca de la vida de un hombre que, con el paso de los años, consiguió convertirse en un auténtico héroe.

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Oradour-Sur-Glane, Francia

Oradour-Sur-Glane

Se trata de un pequeño pueblo, situado al oeste de Francia, que solo con visitarlo pone los pelos de punta. ¿Por qué? Porque, aun hoy en día, los visitantes pueden caminar a través de las ruinas de la que se convirtió finalmente en una auténtica ciudad fantasma, y que decidió dejarse así como recuerdo de lo que allí aconteció el 10 de junio de 1944.

En aquellos momentos, oficiales de las SS asaltaron el pueblo y mataron a la mayoría de los vecinos, unas 642 personas, entre hombres, mujeres y niños, antes de destruirla mediante bombardeos aéreos.

Aunque el pueblo en sí fue reconstruido oficialmente a unos pocos kilómetros al norte, el gobierno francés de la época ordenó que no se tocara para nada el sitio original, y que se dejara tal y como había quedado, para que se convirtiera en testigo y ejemplo de los horrores que allí se cometieron.

Umschlagplatz (Varsovia, Polonia)

Umschlagplatz

Durante la ocupación alemana de Polonia, el Umschlagplatz (o “punto de carga”) se convirtió en la Plaza de Varsovia que se utilizaba para reunir a los judíos polacos, y organizar su deportación del Gueto al terrible campo de concentración de Treblinka.

Muchos judíos polacos esperaron en hordas durante horas, hasta que se alcanzaron la suficiente cantidad de detenidos como para llenar todos y cada uno de los vagones del tren. Así, cualquier signo o señal de resistencia era rápidamente solventada con una muerte rápida e instantánea.

Hoy en día, el sitio donde se encontraba la antigua plaza se ha convertido en un hogar construido de forma similar a la imagen de vagones de tren, erigido con el fin de rendir homenaje a las innumerables vidas condenadas (y perdidas) en esas mismas instalaciones.

Gueto de Varsovia (Polonia)

Gueto de Varsovia

En la maravillosa y hermosa ciudad polaca de Varsovia aún se conserva el testimonio del terrible gueto creado por los nazis con el fin de instalar a todos los judíos polacos, convirtiéndose así en el gueto más grande y mortal de toda Europa.

Hacia el 15 de octubre de 1940, como tope y fecha límite, se exigió a la gran población judía de la ciudad que se mudara a un área de apenas 18 kilómetros, la cual encerraba 73 de las 1800 calles de la ciudad, siendo dividida en guetos “pequeños” y “grandes”, unidos por un puente de madera.

Se estima que, en el momento donde se alcanzó la mayor capacidad, el gueto albergó a unas 380.000 personas, lo que se traduciría en unos 8 residentes por habitación.

Hoy día, el lugar es conmemorado por “The Footbridge of Memory”, donde se encuentra la ubicación del puente original situado entre los dos guetos, varios monumentos y también monumentos conmemorativos. Además, el área también mantiene trozos del muro de separación original, así como edificios residenciales decrépitos que han permanecido intactos desde entonces.

Fuhrerbunker (El Búnker de Adolf Hitler, Berlín, Alemania)

Fuhrerbunker

Si quieres descubrir más sobre los últimos días de Adolf Hitler, quién finalmente se suicidó acompañado de su amante ante la amenaza de la llegada de las tropas soviéticas, te animamos a ver la genial película ‘El Hundimiento’. Y es que, aunque ahora está destruido en parte, el búnker oficial de Hitler se encontraba ubicado debajo del antiguo edificio de la Cancillería del Reich, en el mismo corazón de la ciudad.

Es el sitio donde, al final, Hitler pasó las últimas semanas de la guerra, donde se casó con su amante Eva Braun, y donde finalmente se suicidó a finales de abril de 1945. Se encontraba ubicado a varios metros debajo del nivel del suelo, y consistía en un sistema de 30 habitaciones pequeñas protegidas por paredes de hormigón, con un punto de salida hacia los jardines de la Cancillería del Reich.

Hoy en día, el sitio es bastante discreto. Tanto que encima de él se construyó un vecindario residencial bastante tranquilo. De hecho, salvo por una pequeña placa informativa donde se explica su importancia, nadie sabría en realidad de la importancia histórica que conlleva.

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