Viaje a Málaga: un recorrido por la capital de la Costa del Sol
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Viaje a Málaga: un recorrido por la capital de la Costa del Sol

Málaga desde Gibralfaro

Málaga hay que disfrutarla pasito a pasito, disfrutando de cada rincón típico, de cada calle, de cada grano de arena de sus playas. Comenzar la mañana en el albor, entre el silencio del sonido de las gaviotas, y el olor a mar que el rocío nos trae. Y paladear y casi masticar ese mar y esa arena que parece flotar en el ambiente de esta ciudad abierta. Y cuando ya ha amanecido y los primeros rayos de sol relucen en la ciudad, en la única torre de nuestra querida “Manquita”, la magnífica Catedral de Málaga, empezar a disfrutar de su temperatura, de su calor dorado, y oir y sentir como la ciudad se levanta a tu alrededor… Málaga, ciudad turística; Málaga, la capital de la Costa del Sol.

Este que os cuento es un recorrido que, como malagueño que soy, recomendaría a cualquiera. Sería ese recorrido al que llevaría a quien quisiera disfrutar de mi ciudad, buscando lo más típico de nuestra tierra.

¿Os apetece levantaros temprano? Pues sí, empezamos el día con energía. 6 de la mañana. Y buscamos el punto alto más emblemático de la ciudad: Gibralfaro. A nuestros pies se queda el litoral malagueño, entre las brumas mañaneras, entre el suave susurro de las pequeñas olas rompiendo en la orilla. Y en su Parador, el Parador de Gibralfaro buscamos aparcamiento para nuestro coche. Apostad las cámaras porque a vuestros pies se abre un espectáculo digno de recordar. Esa foto que permanecerá en el recuerdo, y que sin duda alguna será la más bonita de cuántas hagáis en la ciudad. A vuestro pies, ligeramente a la derecha se extiende la ciudad, con la Catedral y el Ayuntamiento sobresaliendo entre todos los edificios. A su espalda la fabulosa Alcazaba, digna representante de una de las épocas culturalmente más rica de Andalucía: la época árabe, con sus reinos de Taifas. Justo enfrente vuestra, mirando al mar, la Malagueta, la Plaza de Toros que tan conocida se ha hecho en los círculos taurinos. La Malagueta, junto al mar al que se abre, y que se extiende casi hasta su misma ladera, el grandísimo puerto y el Parque que da acceso a la ciudad, conforman la foto más típica de Málaga.

Tomaros el tiempo que necesitéis hasta ver aparecer el Sol en el horizonte, entre los árboles del Paseo de Reding, desde la costa oriental. Disfrutad del espectáculo de colores que sus reflejos producen en cuanto se abre a vuestros ojos, y saboread como en la lejanía la ciudad parece desperezarse para acoger un nuevo día. Poco a poco el día comienza, y la ciudad recupera su pulso habitual. Aprovechad para tomar fuerzas con un buen cafelito en el mismo Parador, en su terraza, y acto seguido subid un poco más hasta alcanzar el Castillo de Gibralfaro, justo encima del Parador.

El Castillo de Gibralfaro abre a las 9 h. así que tenéis tiempo. Por apenas dos euros vagaréis por entre las murallas de lo que un día albergó una mezquita y que se conectó a la Alcazaba mediante el ya desaparecido corredor de la Coracha.

Volved al coche para bajar de nuevo el monte Gibralfaro y dirigiros al Paseo Marítimo, en dirección al centro de la ciudad. Un buen lugar para dejar el coche es el Paseo de la Farola, sobre todo porque es un lugar ideal para disfrutar de un agradable paseo junto al mar y el Puerto cuando aún es de mañana y no aprieta el Sol. Subid hasta los mismísimos pies de la Farola, y desde ahí bajad bordeando el Club Mediterráneo, junto a las playas de la Malagueta. De esa manera saldréis a la Fuente de las Tres Gracias, la que preside todo el conjunto del Parque de Málaga.

En el mismo comienzo del Parque, desde la Plaza del general Torrijos, nos encontramos los Jardines de Puerta Oscura, diseñados por el arquitecto Guerrero Strachan, un pequeño parque con terrazas, glorietas, senderos y alcorques. Su situación es privilegiada, y desde él se obtienen unas fotos preciosas del conjunto de la Alcazaba y el Ayuntamiento de Málaga, que data de finales del siglo XIX.

El Paseo del Parque, recién reformado a principios del 2007, es el verdadero corazón de la ciudad. Fuentes y 800 metros de agradables paseos entre un sinfín de plantas tropicales y subtropicales que os llevarán a una plaza abierta, de un gran sabor marinero, y donde preside con su imponente imagen la estatua del Marqués de Larios. Se encuentra situada justo a la entrada de la principal calle de la ciudad, ahora peatonalizada: la calle Larios. Inaugurada en 1891, pasear por ella es un deleite para el turista, más que por la belleza en sí, que no es excesiva, si por sus terracitas, y sus tiendas. La tranquilidad de que en todo el centro histórico de Málaga no circulen coches, la hace aún más agradable. Casi al final de la calle, a mano derecha nos encontramos con el pequeño pero típico Pasaje de Chinitas al que hay que asomarse. Y frente a él, la Plaza de la Constitución, una plaza de estilo muy centroeuropeo: grande, abierta, y de diseño, pero rodeada por edificios de más de un siglo de antigüedad.

calle San Agustî

Continuamos nuestro camino, cruzando la Plaza hasta entrar en calle Granada. A la mediación, tras haber atravesado otro par de plazas, y a mano derecha, veremos la que para mi gusto es la calle más bonita del centro de Málaga: la calle San Agustín, típicamente medieval. Empedrada, reformada, eso sí, y muy relajante. Los edificios que la enmarcan le dan un sabor aún más tradicional: en primer lugar el Museo de Picasso, de obligada visita, y un poco más adelante la Iglesia de San Agustín. Del principio de esta calle obtenemos otra foto típica, de una calle empedrada, estrecha, con la Catedral de fondo encuadrada entre balconadas de flores y pequeñas farolas que penden de las paredes de ladrillo.

Y al fin llegamos a la Catedral: la Manquita, por la falta de una de sus torres. La Catedral de la Encarnación, de los siglos XVI-XVII destaca por su sillería, por su Sagrario, y exteriormente por su Patio de los Naranjos, dignos de ver. Las visitas guiadas son de 10 a 19 h. y los domingos hasta las 18 h.

Probablemente sea, dependiendo del ritmo llevado, la hora de almorzar. Dos recomendaciones: o bien, hemos ido haciendo paradas por el camino, y tomando el típico tapeo tan malagueño (cervecita y tapa) o bien nos sentamos a almorzar. En las calles colindantes a la Catedral hay muy buenos mesones y restaurantes. Si queremos disfrutar también del fresquito de una plaza preciosa, con vistas al Palacio del Obispo (con una fachada preciosa) y al Pórtico de la Catedral, podemos comer en la Plaza del Obispo.

Y precisamente, saliendo por el Patio de los Naranjos a la calle Cister, nos encontramos frente por frente a la Alcazaba, el mejor testimonio de ciudad medieval que se conserva en el Sur de España: una auténtica obra de arte a cuyos pies se extiende el teatro Romano. La Alcazaba se encuentra abierta de 9,30 h. a 20 h. y la entrada cuesta dos euros, aunque una entrada conjunta con el Castillo de Gibralfaro sale por 3 euros.

Subiendo la calle Alcazabilla, a mano izquierda llegamos a la Plaza de la Merced, quizás la plaza más malagueña de todas, donde se concentra todo el ambiente nocturno y juvenil de la ciudad, y donde en muchas ocasiones se celebran mercadillos y fiestas tradicionales. Destacar en esta plaza la Casa Natal de Picasso. En esta plaza también encontraréis muy buenos lugar donde comer: baratos como el Lechuga y el vegetariano que hay, o de precios medios como el Citron… y, por supuesto, muchos barecitos típicos con sus terracitas al aire libre.

Cae la noche, y ha llegado el momento de enfilar d nuevo la calle Larios para salir en dirección al Parque y el Paseo Marítimo a recoger el coche que habíamos dejado en el Paseo de la Farola…aún nos quedarán cosas por ver… pero eso… otro día

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2 Comentarios

  1. Carmen Márquez dijo...

    Pues si, me encantaría levantarme tempranito en Málaga y ver amanecer desde el Castillo de Gibralfaro, y pasear durante todo el día por sus calles, y terminar comiendo pescaíto frito junto a la playa, para luego dar un largo paseo mirando al mar…

  2. lourdes dijo...

    Llevo tiempo con Málaga en la cabeza, es la única ciudad de Andalucía que no conzco, tampoco su provincia a excepción de algunos pueblos, pero esta S.Santa tengo intención de viajar allí y me pregunto que estaría mejor, alojarnos en Málaga ciudad o en Benalmádena, o quizás en algún otro pueblo cercano,
    agradecería sugerencias,
    saludos
    lourdes