Guía de qué ver en Oslo en solo 3 días

¿Te estás planteando viajar a Noruega? Si Oslo es tu próxima meta seguramente tengas tantas ganas como dudas a la hora de organizar tu viaje para aprovecharlo al máximo. Como en muchas ocasiones lo único que tenemos es un fin de semana largo, hemos querido concentrar en tan solo 3 días aquello que no te puedes perder de la capital Noruega. No te preocupes porque, en realidad, en tan solo tres días tendrás tiempo de ver lo fundamental si sigues los siguientes consejos.

Antes de empezar a hacer un elenco sobre los imprescindibles de Oslo nos parece fundamental el abrir un pequeño paréntesis para hablar de la Oslo Pass. Se trata de una tarjeta turística por la que se paga un precio fijo y con esta lo que tendrás es acceso a museos, transporte público y atracciones turísticas de manera ilimitada.

Como en este caso nos vamos a concentrar en un viaje que dure 3 días, la recomendación es optar por la Oslo Pass de 72 horas. Una cosa importante es que este pase se activa por horas y no por días, así que habría que tener en cuenta la hora de llegada y de partida y tratar de organizar la visitas de pago por la tarde para hacer la mejor elección posible porque, evidentemente, cuántas más horas contenga el pase, mayor es su precio, pero aún así, es conveniente.

Día 1

Quizás en tu cabeza viajar a Oslo te lo imaginas de dimensiones poco abarcables pero la realidad es que, si el tiempo lo permite, sus calles bien invitan a hacer paseos para recorrerla. Así, además de maravillarte con los puntos de interés más destacados a buen seguro te toparás con parques muy atrayentes y, sobre todo, bien cuidados. Desde luego, es una excelente manera de descubrir el centro de Oslo.

Arte y Arquitectura

Mientras paseas, seguramente tus pasos te lleven hacia el fiordo de Oslo y aquí no podrás sino maravillarte con la creación de una especie de glaciar flotante que no es otra cosa que la Ópera de Oslo. Su mármol, de hecho, es una especie de enlace entre este fiordo y la ciudad. Una cosa bastante interesante de este lugar es que, si bien por fuera nos da una sensación de frío, por dentro experimentamos justo lo opuesto porque hay unos cuantos espacios cubiertos de madera que otorgan una gran sensación de calidez.

Ciertamente Oslo es particular y esto es algo que podrá apreciar el visitante porque los museos de arte no solo se podrán apreciar en espacios cerrados. Un ejemplo de esto lo encontramos en el Parque de Vigeland donde esperan un total de 212 esculturas de bronce y granito para seducir con sus diferentes formas. El artista por el cual el parque tiene este nombre, el escultor Gustav Vigeland, es uno de los más queridos y apreciados por sus compatriotas y lo que ha querido transmitir en estas esculturas son las distintas etapas de los seres humanos, desde el nacimiento hasta la muerte.

Pero si hablamos de arte y por asociación con Noruega seguramente a todos se nos venga en mente el famoso pintor Edvard Munch y no podía ser de otra manera que uno de sus cuadros más famosos, El Grito, se puede apreciar en el Museo nacional de Arte. Además de esta obra se pueden apreciar algunas de personajes tan relevantes como Monet, Renoir, Gauguin o Picasso.

Obviamente para dar a conocer a Edvard Munch más allá de El Grito podemos pasarnos por el Museo Munch donde ofrecen una muestra de sus trabajos.

Por último, pero no por ello menos importante, algo que no puede faltar en una visita a Oslo es ver los barcos vikingos. No hay un único lugar para apreciarlos pero digamos que uno de los más conocidos es propio el Museo de barcos vikingos de Oslo que se encuentra en el barrio de Bygdøy y forma parte del Museo Cultural Histórico de la Universidad de Oslo.

Día 2

Como el primer día lo hemos dedicado al arte, es momento de movernos por un barrio de Oslo un tanto particular. De esta manera, haremos que este día sea un poco más distendido y relajado. Podemos empezar por visitar tanto la fortaleza como el castillo Akershus porque nos transportará directamente a la época medieval. De ahí podemos movernos hacia el centro del Premio Nobel de la Paz, Alfred Nobel y dejar que nuestros pies descubran zonas diferentes como el barrio Grünerløkka.

Por estas zonas no faltan los locales en los que se puede apreciar su claro pasado industrial, como ocurre con Mathallen, en la zona de Vulcan, un mercado donde las delicatessen ayudan a acercarse a la gastronomía noruega, pero no solo porque es de lo más internacional por lo que igual que nos podemos topar con el típico salmón seguramente tampoco faltará una paella.

Día 3

Llega el momento de descubrir Oslo desde otro punto de vista, tener algo más de perspectiva y para esto podemos empezar por St. Hanshaugen. Este barrio es muy conocido por sus bloques de apartamentos y por un parque que lleva el mismo nombre. En él se encuentran árboles muy antiguos y unas vistas espectaculares tanto del fiordo como de la ciudad de Oslo. Además, esta zona está repleta de todo tipo de restaurantes y cafeterías, así que ningún temor a lanzarse a este tipo de excursiones porque en todo momento se podrán reponer las fuerzas.

Justo al sur de St. Hanshaugen podemos hacer una visita a un zoológico de reptiles. Para quienes tienen el estómago a prueba de bombas, uno de los mejores momentos para hacerlos es cuando se alimenta a estos animales. Para gustos, colores pero, desde luego, es todo un espectáculo.

Otro punto interesante que se puede visitar es Holmenkollen, o lo que es lo mismo un centenario trampolín de saltos de esquí. Si estás acostumbrado a ver este deporte desde casa, a buen seguro te sorprenderá. Desde la torre las vistas son, sencillamente, espectaculares y para completar la estampa se puede acceder a un museo donde narran, nada más y nada menos, que cuatro mil años de esquí.

Si todavía quedan horas y ganas un paseo en barco puede ser lo ideal porque ofrecerá estampas de lo más bucólicas con embarcaderos de ensueño y vistas a islas con pequeñas casas de madera.

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