Villa Adriana, un retiro como un emperador en Roma

Irse de vacaciones como lo hacía un emperador romano, está lejos de nuestro alcance (y de nuestro tiempo claro), pero si queremos acercarnos de algún modo al estilo de descanso de un Emperador, bien podríamos trasladarnos hasta Villa Adriana, apenas a unos pocos kilómetros de Roma. Villa Adriana, también conocida como Villa de Adriano, es hoy un […]
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Irse de vacaciones como lo hacía un emperador romano, está lejos de nuestro alcance (y de nuestro tiempo claro), pero si queremos acercarnos de algún modo al estilo de descanso de un Emperador, bien podríamos trasladarnos hasta Villa Adriana, apenas a unos pocos kilómetros de Roma.

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Villa Adriana, también conocida como Villa de Adriano, es hoy un complejo arqueológico en Tívoli. Dicha villa era e lugar de residencia de verano del Emperador romano Adriano, la cual fue construida entre los años 118 y 134 aC. Dicen que con tiempo esta villa se convirtió en su residencia permanente y llegó a cambiar los estándares de lujo de la época, puesto que esta villa está constituida por 120 hectáreas.

Villa Adriana: Información previa

La imagen que hoy tenemos ante nosotros de la villa es completamente diferente a lo que hubo en sus tiempos pero, incluso las ruinas y su colocación espacial, nos permite hacernos una idea de la grandeza del lugar.

¿Cómo llegar a Villa Adriana?

Tal y como os contamos en el artículo de «Villa D’Este», nosotras organizamos una excursión desde Roma para poder conocer las dos villas, que realmente se encuentran muy cerca una de otra.

Desde la estación de metro de Ponte Mammolo en Roma, se puede comprar los billetes de autobús en la planta inferior del edificio con un coste de 2 euros ida y 2 euros vuelta. Comentan que lo ideal es ir primero a Villa Adriana y después a Villa D’Este, nosotras cogimos otro autobús para no esperar tanto tiempo y nos fuimos primero a Villa D’Este.

Lo bueno, es que ambas villas están comunicadas por un autobús que tiene un coste de 1 euro; lo malo, es que te deja a una distancia de 1 kilómetro en una carretera principal, luego tienes que ir caminando (a veces por tramos con acera, otros sin ello) hasta llegar a Villa Adriana.

Comprar entradas para Villa Adriana

Hay páginas web en las que te indican que es necesaria la reserva previa de las entradas para Villa Adriana, realmente nosotras no reservamos nada y pudimos comprarlas con toda normalidad. El coste de las mismas es de 8 euros o 4 euros la entrada reducida.

Importante, es necesario que os planteéis el hecho de solicitars un mapa aunque haya que pagar, el lugar es tan extenso que si hacéis la ruta por vuestra simple orientación es posible que os dejéis algo sin ver y merece la pena descubrir todo el entramado que mandó construir el emperador Adriano.

Si no queréis comprarlo e ir a la aventura, también os digo que encontraréis flechas indicativas en la mayoría de los cruces o al finalizar un complejo de ruinas para que sepas en qué dirección puedes encontrar cada monumento.

Por otra parte, también contáis con la posibilidad de poder contratar previamente un guía que os pueda mostrar el lugar e ir contándoos la historia de cada una de las ruinas que tenéis ante vosotros, aunque no sé deciros el precio.

Conociendo Villa Adriana

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La expectación que teníamos al entrar al reciento era sorprendente, desde fuera no veíamos ningún tipo de ruina ni sabíamos lo que nos íbamos a encontrar. En Villa D’este ya habíamos visto fuentes y esculturas impresionantes, en Villa Adriana aún teníamos que descubrir por qué era tan famosa.

Algunos describirían este lugar como más ruinas, más piedras sueltas de un imperio pasado a las que es difícil darles significado. Y es cierto, hay zonas como el Circo que uno se queda con la sensación de «o le echo imaginación, o no veo nada». De ahí, que pueda resultar interesante tener información previa sobre cada uno de los edificios de la villa, contar con un guía o ser una persona imaginativa con la mente abierta.

Uno de los aspectos por los que más destaca esta villa es por la conjunción de estilos griegos, egipcios y romanos. Adriano mandó hacer reconstrucciones de sus edificios favoritos que había conocido en sus numerosos viajes, por lo que podemos encontrarnos diferentes estilos y formas a lo largo de nuestra visita. Personalmente, es algo que me llamó mucho la atención, desconocíamos esta característica de la villa y de ese interés del emperador (¿Quién no querría tener cerca de sí los edificios más impresionantes del mundo?)

Cada ruina o cada edificio que os encontréis cumplía una función muy concreta y determinada, nada estaba colocado al azar. Es más, para poder mantener la privacidad e intimidad del emperador y de sus invitados, dicen que había unos túneles inferiores que comunicaban las diferentes zonas por las que pasarían los sirvientes.

Canopo

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Uno de los lugares que más tenía ganas de conocer y que no defrauda en absoluto es Canopo o The Canopus, la copia de un santuario que se encuentra en Alejandría. Cuando lo divisas desde lejos, los pies comienzan a ir más rápido y más rápido, con las ganas de descubrir todo cuanto puedan relevarte las ruinas.

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Así, a grandes rasgos, nos encontramos con una piscina de gran tamaño que se encontraba rodeada por columnas y hermosas esculturas de figuras de las cariátides.

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Al final del lugar, nos encontramos un templo cubierto con una cúpula gallonada y las ruinas de dos espacios termales: las Termas Grandes y las Termas Pequeñas, que están decoradas con estucos preciosos.

Pecile

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Otro lugar con una gran piscina es Pecile, un lugar que por sí mismo evoca una sensación de relax y descanso que anima a sentarse en uno de los bancos que están en sus cercanías para contemplar, respirar hondo y dejarse llevar por la belleza eterna que se despliega ante nuestros ojos.

Este lugar, además de contar con una gran piscina, tiene un enorme jardín a su alrededor que era utilizado como zona de paseo tanto en invierno como en verano. Absolutamente hermoso.

Templo

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El Templete circular de Venus fue una de las primeras imágenes que nos encontramos y la acogimos con una alegría inusitada. Acabábamos de ver el espacio donde había estado situado el Circo y donde no queda absolutamente nada, temiendo que ya todo fuera así, encontrar este templo fue un regalo para la vista.

El Teatro Marítimo

Imagen: wikipedia

Imagen: wikipedia

Este teatro es otra de las grandes sorpresas que te llevarás de tu visita a Villa Adriana. Parece una isla llena de columnas jónicas donde uno puede dejarse llevar por la emoción de intentar imaginar todo cuánto ocurría entre ellas.

Dicen que éste lugar era el escogido por el Emperador Romano para poder tomar las decisiones más importantes, meditar acerca de sus opciones y encontrar la tranquilidad necesaria para lograrlo.

Biblioteca greca y biblioteca latina

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Estas dos bibliotecas son dos edificios que estaban orientados hacia el norte y contaban con un jardín.

La biblioteca griega tenía tres pisos, con habitaciones y pasillos para el servicio e incluso un sistema de calefacción. La biblioteca latina contaba con dos plantas y la inferior es la única que ahora mismo podemos encontrar abierta.

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Hay muchos más lugares que tenéis que pararos a visitar y de los que os recomiendo que, o leáis previamente qué es lo que os va a mostrar cada uno o accedáis a una audioguía o guía. Algunos de ellos son Hospitalia, la Plaza de Oro, Antinoeion, las termas, etc.

En su conjunto, la Villa Adriana es una obra maestra planificada en cada detalle por el Emperador. La excursión desde Roma, se puede completar en una media jornada y seguir visitando el resto de la ciudad; como antes os comentábamos, si vais a ver esta villa no perdáis la oportunidad de visitar también «Villa d’Este» que se encuentra muy cerca.

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