Mezquita – Catedral de Córdoba: Arte califal, historia y recomendaciones para la visita

La Mezquita-Catedral de Córdoba es uno de los lugares más impresionantes del mundo, tanto a nivel histórico como artístico y religioso. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984. Un lugar de enorme belleza, que tiene muchísimos años sobre sus columnas y que todavía hoy día sigue generando controversia. Os mostramos uno de […]
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La Mezquita-Catedral de Córdoba es uno de los lugares más impresionantes del mundo, tanto a nivel histórico como artístico y religioso. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984. Un lugar de enorme belleza, que tiene muchísimos años sobre sus columnas y que todavía hoy día sigue generando controversia. Os mostramos uno de los lugares más hermosos que vais a poder encontrar y toda la información necesaria para que podáis verlo.

La Mezquita: Arte califal en Córdoba

“Mirando a un dios desconocido,
a un dios sin nombre,
a un dios sin forma,
un dios sin principio ni final.

Pensando en un dios que es eterno,
que es absoluto y es uno,
que está en nosotros y fuera de nosotros,
que es antes y es después
de toda creación visible.

Pensando y mirando, y sintiendo,
fluir en silencio la vida,
dentro de nosotros, en nosotros,
a través de nosotros mismos,
nos acercamos al templo,
nos llegamos a la quibla.

Y aquí cesamos en todo,
para no sentir, no mirar,
no pensar.

Ser, solamente ser»

(Antonio Enrique-1991)

Este bello poema refleja perfectamente el sentir de quien avanza paso a paso por aquel mágico templo, rodeado de coloridas columnas y dovelas, rojas y blancas, que parecen marcar un camino no señalizado dentro de un extraño laberinto de luces y sombras. Avanzando por su interior, sin bajar la vista, siempre mirando a sus arcos y a sus techos, oímos en medio del sonido del silencio, cómo nuestros pasos sobre el suelo se pierden en un itinerario sin orden ni final.

La Mezquita de Córdoba comenzó a construirse en el año 785 y es uno de los edificios más relevantes del arte omeya. Hoy día es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y recibe muchísimas visitas a lo largo del año.

El alminar

Desde distintos puntos de Córdoba podréis ver una torre campanario que se eleva por encima de los edificios. En el interior de dicha torre se encuentra el antiguo alminar de la mezquita, construido en el siglo X bajo petición de Abderramán III, desde donde eran llamados a la oración los musulmanes.

Si entráis por esta puerta al Patio de los Naranjos, a mano derecha podréis ver -dentro de un pequeño jardín- un cuadrado señalizado en el suelo con piedra (hay que saber donde mirar, pero se ve bien). Ahí es donde estaba ubicado el primer alminar, de Hixem I, antes de la ampliación. El segundo es el que se encuentra en el interior de la torre campanario que fue construida en el siglo XVI, según los datos que quedaron registrados se hablaba de que era monumental y de una enorme belleza. Hoy día, sus restos están incorporados en la torre.

El Patio de los Naranjos

Continuemos por la que es quizás una de las más bellas plazas que nos podamos encontrar en Córdoba, la ciudad califal que acoge esta impresionante obra de arte que es la Mezquita: el Patio de los Naranjos.

Situémonos en su centro, e intentemos aspirar su aroma de abril y mayo a azahar, a frescor, a libertad. Y envueltos en ese cálido olor, recordaremos cómo en época árabe, allí, en aquel mismo patio se realizaban las abluciones (purificación a través del lavado de algunas partes del cuerpo); como se impartía justicia a las puertas del templo; miraremos hacia otro de sus lados, y veremos como, ora astrónomos, matemáticos y tantos y tantos sabios que poblaron la Córdoba de aquélla época propagaban su saber entre las gentes de a pie, y ora comediantes y teatrillos entretenían con sus leyendas y sus cuentos a los niños, que, sentados se arremolinaban a su alrededor.

El Patio de los Naranjos, hoy día, está considerado como el jardín vivo más antiguo de Europa, pues sus comienzos datan del año 784, bajo el mandato de Abd al-Rahman I. Si inicialmente, estos jardines estaban formados básicamente por olivos, cipreses y laureles, hoy día son los naranjos los que lo invaden: noventa y ocho naranjos que fueron plantados durante el siglo XVIII. Del siglo XVI, por el contrario, son los claustros que en uno de los lados del jardín podemos observar. El recinto de ciento treinta metros, y cerrado, se divide en tres jardines en cuyo centro hay una bella fuente.

Interior de la mezquita

Y una vez admirado y aspirado el agradable ambiente de este soberbio jardín, el corazón se nos encoge al poner el pie dentro del templo y observar por primera vez la impresionante Sala de las Columnas. Más de 800 columnas y arcos que se distribuyen geométricamente y que se esconden a la vista allá en el fondo, en un paisaje sin final.

Fue el propio Abderramán I (Abd al-Rahman I) el que comenzó su construcción, edificando su primer oratorio a mediados del siglo VIII, inspirándose en una mezquita que existía por aquel entonces en Jerusalén. El resultado fue la construcción de once naves con 110 columnas en mármol y granito, con capiteles romanos y bizantinos. Sobre ellos, arcos abovedados en colores rojos y blancos.

Abderramán II se vio en la necesidad de aumentar la mezquita debido al aumento de población y amplía en ocho naves hacia el sur.

Su descendiente, Abderranán III y primer califa de Córdoba, ordenó erigir el alminar medio siglo más tarde, mientras que Al-Hakam II amplió la mezquita otros doce tramos más.

Arco de una de las puertas que fue demolida en la ampliación de Al-manzor

De la posterior época de Al-Manzor es la parte en que las columnas son de mármol azul, época en que casi se dobló en tamaño la superficie de la Mezquita, hasta alcanzar los 24.000 m2 que tiene. Podréis reconocer la zona de esta reconstrucción porque los materiales cambian, se ven más pobres, pero no se trata de que no invirtiese mucho dinero en la construcción si no que era una ampliación mucho mayor y no llegaba para todo. Aún así, su belleza es descomunal.

El Mihrab

Toda la mezquita es de una enorme belleza pero captura la atención de cualquier espectador el Mihrab, decorado en mármol ricamente labrado, y la cúpula octogonal de la Quibla, con arcos entrelazados. Ambos pertenecen a la época de Al-Hakam II y las obras fueron realizadas bajo la supervisión del primer ministro Yafar Ibn Abd al-Rahman, entre los años año 961 y 965.

La Quibla es la zona hacia la que se dirige el rezo pues está orientado hacia La Meca (en este caso concreto, no es así) y es una de las zonas más sagradas e íntimas, puesto que simboliza la presencia de Alá en el lugar.

La Maqsura es la zona donde se colocaba el califa o el imán de la mezquita, que está frente al Mihrab, por lo que es una zona que suele ser especialmente hermosa para mostrar la importancia de la persona que la ocupa. En esta zona de la Mezquita nos encontramos con una de las cúpulas más bonitas que vais a ver en el mundo. Los nervios que componen la bóveda, el color oro dorado que la cubre, los brillos que surgen según desde el lugar en el que se mire… Es una absoluta preciosidad y no hay foto que sea capaz de inmortalizarla.

La fachada del Mihrab es una de las más impresionantes obras de arte donde se combinan distintas técnicas artesanales (yesería, cerámica, pintura, decoración musivaria, talla). Las letras que podéis ver en la inscripción son textos independientes, parte de ellos son alabanzas a Alá.

La Catedral de Córdoba

Hay muchísima controversia sobre la llamada Catedral de Córdoba, eclesiásticamente conocida como Catedral de la Asunción de Nuestra Señora. Para muchas personas, la construcción de la catedral cristiana en el interior de la Mezquita quizás ha supuesto una de las mayores aberraciones que se hayan podido realizar, pues se destruyó una parte de las obras realizadas durante la época de Abd al-Rahmán III y Almanzor. Sin embargo, otros defienden que si no se hubiera realizado de esta manera, es muy probable que hoy día no existiera la Mezquita y defienden que se mantenga tal y como está, pues es como se produjo la historia realmente.

Una de las cosas que más sorprende es que todos los monarcas que reinaron sobre Córdoba acabaron prendados del influjo de este edificio y que, los que no cayeron sobre el mismo, tampoco se atrevieron a derruirlo por si las moscas ni a hacer grandes modificaciones. De esta forma, Fernando III de Castilla (año 1236) convirtió la mezquita en un templo cristiano dedicado a la Virgen María y, antes de celebrar la primera misa, cada una de las columnas fue bautizada. En cuanto a remodelación, la verdad que no se tocó mucho, solo se crearon algunas capillas, nuevas tumbas y mobiliario cristiano.

A lo largo de los años hubo algunas modificaciones pero nada extremadamente relevante hasta el año 1523. Dicen que la catedral comenzó a construirse después de que el obispado insistiera mucho sobre un recién llegado Carlos I de España y V de Alemania, quien posteriormente se arrepentiría al visitar el lugar en el siglo XVI «habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes». Su construcción empezó bajo la supervisión de Hernán Ruiz el Viejo en el año 1523, pero no se terminó hasta el año 1766. En él se conjugaron los estilos góticos, plateresco, renacentista y barroco; la nave y el crucero son en Cruz Latina, con arcos góticos.

De esta forma, en medio de la Mezquita se encuentra una gran nave cristiana, con todos los símbolos cristianos que os podáis imaginar, un amplísimo Coro y un altar de grandes dimensiones. En una de las naves podréis ver que hay vidrieras pero son más actuales que antiguas.

Curiosidades de la Mezquita de Córdoba

Hay muchas curiosidades de la Mezquita-Catedral de Córdoba a resaltar, os compartimos algunas de las que más nos han llamado la atención:

Cualquier mezquita se supone que ha de estar orientada hacia La Meca, ésta en concreto, a pesar de ser la tercera más importante del mundo, no lo está, pues dicen que su orientación es hacia Damasco, ciudad por la que sentía pasión su inspirador Abd al-Rahmán I.

La situación del Mihrab. El Mihrab es el lugar más sagrado de cualquier templo árabe, pues recuerda al sitio que el profeta Mahoma ocupaba en su Mezquita de Medina. Es el arco o lugar situado en el centro del muro de la Kibla, que marca la dirección a La Meca. En el caso de la Mezquita cordobesa, el Mihrab no se encuentra situado en el centro del templo, donde debería estar; y esto se debe a la posterior ampliación que realizó Almanzor, que al realizarla por la parte oriental, pues ya no le quedaba más espacio por los otros lados, dejó descentrada su localización.

La Mezquita de Córdoba fue un lugar de peregrinación durante muchísimos años. Era la segunda mezquita más grande del mundo, detrás de La Meca.

¿Sabías que donde hoy está ubicada la Mezquita, en el subsuelo, están los restos de la Basílica Visigoda de San Vicente?

Una de las cosas que más se destacan de las construcciones de esta época es la reutilización de elementos para la construcción. Esto mismo se ha hecho en la construcción de la Mezquita de Córdoba, utilizando todo tipo de elementos, como son las columnas romanas.

La doble arcada de la Mezquita de Córdoba no es una novedad a nivel arquitectónico, eran apasionados y admiradores de las construcciones romanas. El arco de herradura ya se estaba utilizando en la época visigoda y la doble arcada la tenemos presente en el Acueducto romano de Segovia, por tanto, se consideran reinterpretaciones. Los arcos están elaborados de piedra y ladrillo rojo, mientras que los de Almanzor -debido a la gran ampliación- pintó de rojo la piedra para que pareciera ladrillo.

Lo que en muchas columnas os parecerá mármol rojo, la realidad es que se le llama mármol rojo de Cabra (un pueblo) pero no no es mármol si no que se trata de una piedra caliza que tiene un efecto semejante aunque con menos brillo.

Los arcos y columnas de la mezquita que se quitaron para construir la catedral no se tiraron, no, están colocados en la casa del obispo.

El suelo no es original, estaba compuesto de una gruesa capa de argamasa sobre tierra apisonada.

El la parte superior izquierda del Mihrab, en una de las líneas de texto, se deja constancia de que el primer ministro Yafar le había sido otorgada la libertad. Llegó allí como esclavo y consiguió ser un liberto, teniendo un papel importantísimo y siendo un hombre de confianza de Abderramán III y Alhakén II.

Mezquita – Catedral de Córdoba: Entradas y horarios

Podéis comprar las entradas online y solo hay que llevarlas impresas o en el móvil, lo que os resulte más cómodo. También podéis comprarlas allí o hacer un tour guiado (pudiendo escoger con o sin entradas incluidas).

Precios entrada a la Mezquita Catedral:

  • General – 11 €
  • Niños (10 a 14 años) – 6 €
  • Niños (-10 años) – Gratuito
  • Carnet Joven – 9€
  • Estudiantes – 9€
  • Adulto Familia Numerosa – 6 €
  • Niño Familia Numerosa – 4 €
  • Discapacitados (-65% ) – 6 €
  • Discapacitados (+65%) – Gratuito
  • + 65 años – 9 €
  • Nacidos y/o residentes en la diócesis de Córdoba – Gratuito

Visita nocturna a la Mezquita

Por 18 euros (entrada general, 12 euros le reducida) puedes disfrutar de un recorrido por la Mezquita de Córdoba por la noche. Se compran las entradas en la propia Mezquita o también por internet, la actividad se llama «Alma de Córdoba» y dura una hora.

Subida a la Torre Campanario

En nuestro caso, debido a las circunstancias del Covid, no hemos podido acceder a esta opción porque lo tienen suspendido temporalmente pero es importante que sepáis que esta actividad estará disponible en algún momento y se tienen unas vistas desde arriba magníficas. Eso sí, son más de 200 escalones y el precio de la entrada general suele estar en los 13 euros.

Horarios de la Mezquita Catedral

Los horarios de la Mezquita son de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00, y 30 minutos antes del cierre se dejan de vender tickets y ya no se puede pasar al interior. Es importante que reviséis los horarios previamente pues pueden modificarse si hay algún tipo de evento.

En mi caso, después de haber estado allí, os diría que hicierais un tour (con quien tú elijas, esto no es promocional) y que sea próximo a la hora de cierre. Por ejemplo, yo lo hice a las 17, terminamos sobre las 18:10 y pudimos quedarnos en solitario hasta el cierre, lo que nos permitió ver la Mezquita mucho más vacía y silenciosa que en otro tipo de horarios, pues 30 minutos antes del cierre ya no puede entrar nadie.

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20 Comentarios en “Mezquita – Catedral de Córdoba: Arte califal, historia y recomendaciones para la visita”

  1. Esteban Castillo dice:

    Los árabes y España
    Viaje imaginario y un deseo de hacerlo realidad
    He llegado en tren. Son las seis de la mañana. Con mi morral en mi espalda he caminado por las calles y callejuelas. Estoy en Córdoba, ciudad que había soñado conocer. Estoy frente a la mezquita. Tantas historias pasadas que se pueden contar. Lugar bello por su arquitectura, sus formas, sus arcos, sus pilares, sus mosaicos y sus colores. Este lugar que ha pasado a ser recinto de lo sagrado bien musulmán, como también cristiano y, hoy, testimonio de la historia. Hay diferentes influencias en su construcción.
    Pero acerquémonos a recordar un poco esa época. Es el año 711, en estas tierras dónde antes habían vivido, amado, mezclado, trabajado, peleado y estado: romanos, fenicios, visigodos, cartagineses, vikingos, judíos, celtiberos y mucho otros pueblos. Llegan los árabes, y los beréberes para quedarse ocho siglos. La ciudad la atraviesan las aguas del río Guadalquivir. Urbe de universidades, escuelas y bibliotecas que dieron un gran desarrollo en lo cultural: artistas, filósofos, científicos poetas, literatos… ciudad crisol de pueblos, paradigma de la tolerancia y convivencias entre pueblos y religiones; donde se desarrollaron grandes intercambios con otros conceptos y filosofías, vanguardias del saber. Sin embargo, hubo, por momentos, conflictos entre las diferentes religiones y pueblos.
    Montados en sus caballos los árabes y sobre todos berberiscos… pueblos del norte de África, los cuales, durante años fueron llegando y aportando con ellos toda una gran erudición que traían desde la lejana China, de Grecia, de Egipto, de Persia y de grandes civilizaciones pasadas y que contribuyeron con los conocimientos en: agricultura, arquitectura, literatura, filosofía, química, matemáticas, geometría, como también, aportaron diferentes frutas y legumbres procedentes de la India y del lejano oriente como: la naranja, limón, cebolla, mandarina, cilantro, albaricoque, y muchas otras, las cuales, se adaptaron a la península Ibérica y, años después, fueron transportadas por los conquistadores a América .
    Del mismo modo: las especias, entre ellas, la pimienta traídas desde muy lejos, como también, el gusano de seda, las abejas y otros animales domésticos, la pólvora, la tinta, el papel, y la brújula invenciones chinas, éstas últimas; importantes en el desarrollo de Europa por los viajes y el aprendizajes a una vida de conocimientos, lujo y de gran exquisitez, y el desarrollo de la navegación que les permitió ir cada vez más lejos.
    Algunas palabras árabes, llegaron para quedarse y enriquecer el español con nuevo léxicos: alcalde, albaricoque, albañil, alacrán, ajedrez, almohada, alcoba, ojalá, arroz, espinaca, alcohol, talco, sofá, garrafa, naranja, ajonjolí, azúcar y muchas otras más.
    Los números romanos fueron perdiendo su vigencia y utilidad, ya que los musulmanes habían aportado los números árabes, que por cierto, no son árabes, sino de la India. En esa época ese cambio de números romanos a números arábigos, creó grandes polémicas, y pasaron algunos años antes de adaptarse al cambio e imponerse hasta el día de hoy. ¿Qué complicado sería hacer un número telefónico en números romanos? pero ya eso es, historia del pasado.
    Averroes, Maimonides y muchos otros filósofos y científicos aportaron grandes conocimientos en la medicina y, en la filosofía. Platón, Aristóteles, y otros sabios de la antigüedad fueron traducidos del griego al árabe y más tarde al español. Córdoba fue una ciudad donde las culturas judía, cristiana y musulmana se enriquecieron mutuamente. En el cual, judíos y árabes trabajaron juntos para el saber y el conocimiento. Para el Islam, el conocimiento era el camino de encontrar a Alá, (en árabe Allah) y la mezquita con sus arabescos era la vía de llegar a él. Todos estos pensamientos y conceptos, sirvieron para el avance del mundo occidental
    Los conflictos entre el Medio Oriente como centro, como lo fueron el Califato de Bagdad y el Califato de Córdoba, en la Península Ibérica cada día se hizo más agudo: la reconquista expulsó a los musulmanes y el dominio de los Reyes Católicos Fernando e Isabel tomaron el control. El descubrimiento del nuevo mundo en 1492, y la expulsión de los árabes y judíos en el mismo año, produjeron cambios en la Europa de la época.
    Hoy me paseo por sus calles, mañana me pasearé por la ciudad de Granada y visitaré L’alhambra y caminaré por sus jardines; quiero pararme en el lugar donde el sultán Boabdil, llorando y triste porque tenía que abandonar la ciudad, su madre Fátima, le dijo: “Lloras como una mujer, lo que no supiste defender como un hombre”. Mientras tanto el sultán de Estambul, (Turquía) sorprendido por tanta sabiduría, e ideas modernas para la época; aportado con la llegada de tantas personas expulsadas procedentes de España, y enriqueciendo con ésta emigración al imperio: Los Otomanos.
    Las calles angostas, las casas blancas, sus jardines con sus fuentes, su música, sus costumbres, sus pisos de mosaicos plenos de arabescos, y de gran colorido. Cansado de pasear, llego al hotel. Abro la puerta de la habitación e inmediatamente voy a ducharme, siento el agua fresca sobre mi cuerpo, y recuerdo la importancia del agua en hombres que una vez vivieron acá, eran los hombres del desierto. Ellos construyeron jardines plenos de flores multicolores, tanques con agua, era la representación del paraíso en la tierra. Me dirijo al comedor, pido el menú y encuentro como está presente la cultura árabe en las comidas, me apetece una sopa de gazpacho y pido un vaso con vino; luego, voy a mi cuarto, mañana tomaré el tren para irme a Granada y me quedo meditando, todo lo que el mundo Occidental debe a la cultura islámica… y me quedé dormido profundamente… cómo he disfrutado ese viaje en lo imaginario paseándome por ocho siglos de historia.
    Esteban Castillo
    Estebancastil26@hotmail.com