Templo de Hatshepsut, la reina faraón de Egipto

El Templo funerario de la reina Hatshepsut, se conoce como "Djeser-Djeseru" que significa «La maravilla de las maravillas». Es uno de los templos más bonitos que podréis encontrar en este lugar repleto de bellas tumbas y templos, está ubicado junto al Templo de Mentuhotep II (del que sólo quedaban vestigios) y a unos kilómetros del […]
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El Templo funerario de la reina Hatshepsut, se conoce como «Djeser-Djeseru» que significa «La maravilla de las maravillas». Es uno de los templos más bonitos que podréis encontrar en este lugar repleto de bellas tumbas y templos, está ubicado junto al Templo de Mentuhotep II (del que sólo quedaban vestigios) y a unos kilómetros del Valle de los Reyes y el Valle de las Reinas en Luxor.

Hatshepsut, la tercera reina-faraón de la historia de Egipto

La reina Hatshepsut pasó a la historia por múltiples razones, una de las más llamativas es que se hizo faraón en contra de todas las leyes y costumbres de aquel momento, lo que la convirtió en una de las poquísimas mujeres que alcanzaron dicho rango, la tercera reina-faraón de la historia de Egipto.

Hatshepsut, que significa «La primera de las nobles damas» o «la principal dama de la nobleza» o «La primera de las nobles damas, unida a Amón». Hija de Tutmosis I y la reina -esposa principal- Ahmose Nefertari. Hatshepsut se queda muy pronto viuda del matrimonio con su hermanastro Tutmosis II, quien la había convertido en reina consorte. En este momento, ella decide hacerse cargo del gobierno hasta que su hijastro (Tutmosis II tuvo un hijo con una de sus esposas secundarias) Tutmosis III llegue a tener la edad necesaria para gobernar pero, la realidad, es que nunca dejará el cargo.

A los siete años de regencia, Hatshepsut cambia su nombre por Maatkare Hatshepsut, el cual sería su nombre de trono, lo que la postula como única soberana de Egipto. A su vez, comienza a adoptar los atributos típicos del faraón, como la barba postiza que representa dicho título (en el museo de El Cairo podréis ver un busto de ella), las estatuas que la representan cuentan con un cuerpo masculino con su correspondiente atuendo, lo que era toda una declaración de poder que derivó en la autoproclamación de faraón de las Dos Tierras -Rey del Alto y el Bajo Egipto y la primogénita de Amón.

Este hecho provocó que Hatshepsut y Tutmosis III gobernaran como faraones al mismo tiempo pero, a pesar de lo que hoy día se pueda leer, muchos egiptólogos consideran que fue bien recibida la reina faraón por la población debido a que no se produjeron grandes conflictos, ni guerras civiles y que el gobierno de Hatshepsut fue uno de los reinados más prósperos. Por supuesto, para que esto pudiese llevarse a cabo en estas condiciones fue necesario e imprescindible el apoyo con el que contó esta reina, tanto el del sumo sacerdote Hapuseneb como el del arquitecto Senenmut.

Tras años de reinado, momento en el que termina la construcción del templo de Deir el-Bahari (el templo funerario que os mostramos en este artículo), los pesos de poder comienzan a cambiar entre Tutmosis III y la reina faraón. Éste quería el poder, se dice que a cualquier precio, y en un lapso corto de tiempo murieron los dos grandes apoyos de la reina, Hapuseneb y Senenmut. A su vez, poco más tarde, murió la princesa Neferura (no se sabe las causas), a quien Hatshepsut había designado como su heredera al trono, pues podría ser que la reina faraón desease crear una dinastía femenina de reyes. Todo ello provocó que Hatshepsut se retirara parcialmente del cargo y se quedara en su palacio de Tebas.

Pero la historia no termina aquí, ni tras su muerte, pues durante muchísimos años la figura de Hatshepsut fue borrada de la historia, eliminando cualquier referencia a su reinado, destrozando los relieves del templo en los que ella aparecía e incluso no estaba su nombre en la Lista de los Reyes. Se ha señalado en muchas ocasiones a Tutmosis III como el causante de esto, por la rivalidad que había entre ellos, pero investigaciones más recientes creen que también se hizo de forma paulatina en las siguientes dinastías.

Templo funerario de la reina Hatshepsut

Tal y como os mencionamos anteriormente, el templo funerario de la reina faraón Hatshepsut estaba considerado como uno de los templos más hermosos, la maravilla de las maravillas. Los egiptólogos describen cómo este lugar contaba con una gran palmeral y una bonita arboleda, donde podían encontrarse árboles traídos de los viajes e intercambios de Hatshepsut, como el árbol de henna o el de incienso; a su vez, en el centro de la misma se encontraba una gran alberca que creaba una imagen paradisíaca.

Hoy día, como podéis ver en las fotos, esa imagen no se corresponde en absoluto con la actualidad y nos encontramos ante un lugar desértico y sin posibilidad de descansar bajo una sombra hasta llegar al interior del templo (aspecto a tener en cuenta para vuestras visitas).

Los arqueólogos se encontraron el templo en malas condiciones, lo que supone que nos encontramos ante un templo que ha requerido grandes reformas. Por una parte, se cuenta que este templo estaba cubierto de arena casi hasta la mitad, lo que supuso que muchas partes del templo se deteriorasen pero, a su vez, también se suma las acciones llevadas a cabo por Tutmosis III, a quien atribuyen gran número de destrozo: decapitación de sus estatuas, borrar su cartucho (su nombre), desfiguró las imágenes y relieves donde ella aparecía. ¿La razón? Se barajan tres posibilidades: venganza, garantizar la sucesión de su hijo al trono ó eliminar a una mujer que habría intervenido en la sucesión de reyes varones: Tutmosis I, II y, finalmente él, Tutmosis III.

En la segunda planta del templo se encuentran unos relieves que muestran la expedición que hizo la reina faraón a Punt, un país en las costas del mar Rojo, de donde trajo árboles y otros productos exóticos. A su vez, en los relieves también podréis ver su biografía, cómo llegó a ser la reina faraón, puesto que ella escogía qué temas de su vida quería perpetuar en el templo o a los dioses a los que quería dedicar el espacio.

(Si ampliáis la imagen y hacéis zoom, podréis ver las velas del barco)

La segunda y tercera planta del templo está excavada en la roca y al otro lado se encuentra el Valle de los Reyes. Se dice que había cierta comunicación entre el templo y la tumba del Valle de los Reyes, de esta forma las ofrendas y rituales que se realizasen en el templo servirían para nutrir el espíritu de la reina.

Este templo está dedicado al dios Amón Ra (rey de los dioses, rey del sol) y a ella misma, como hacían todos los faraones. En su interior también hay capillas en las que se veneraba a dioses más pequeños, como Anubis (dios de la muerte) y Hathor (diosa de la fertilidad). Podréis reconocerlos fácilmente puesto que Anubis era representado con una cabeza de chacal y Hathor se representaba en forma de vaca.

En la capilla dedicada a Anubis veréis claramente cómo se mantiene en buenas condiciones el dios, con unos grabados policromados, mientras que el relieve de la figura que le da las ofrendas al dios está desfigurado. Ahí es donde se encontraba representada la reina faraón y, a través de esa desfiguración, se le borraba de la historia egipcia.

Templo Hatshepsut: horarios y entradas

La mejor recomendación que podemos haceros es que visitéis el templo con un guía para que os pueda ir contando toda la historia de este lugar, os muestre los relieves más relevantes y os traduzca toda la simbología.

Dicho esto, los horarios son de 6 a 17 horas, aunque os diríamos que mejor lo miréis antes de acudir por si acaso. El precio de la entrada es de 80 libras egipcias, lo que suele ser unos 4 euros.

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