Visita al Palacio Diocleciano de Split – Historia y curiosidades

El Palacio de Diocleciano es Split, sobre él se ha ido construyendo la ciudad que hoy vemos. El Emperador romano Diocleciano creó un auténtico palacio que hoy en día se mantiene en gran medida, sobre el que se ha construido una ciudad que simplemente paseándola uno enmudece. Os contamos qué ver del Palacio Diocleciano, la […]
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El Palacio de Diocleciano es Split, sobre él se ha ido construyendo la ciudad que hoy vemos. El Emperador romano Diocleciano creó un auténtico palacio que hoy en día se mantiene en gran medida, sobre el que se ha construido una ciudad que simplemente paseándola uno enmudece. Os contamos qué ver del Palacio Diocleciano, la historia y sus curiosidades.

Palacio Diocleciano de Split – Qué ver y su historia

A continuación, os mostramos algunos de los espacios más relevantes y mejor conservados del Palacio de Diocleciano, con su historia y sus curiosidades:

Puerta del Norte

Los romanos la llamaron Puerta del Norte, los venecianos en el siglo XVI la renombraron todas las puertas y ésta se llamó Puerta de Oro. Anteriormente, esta puerta contaba con una altura de seis metros pero con las construcciones se ha elevado el terreno y la puerta no parece tan grande.

La Puerta del Norte era la entrada principal al palacio y estaba considerada como la más importante, por tanto, era la que estaba más defendida. A través de esta puerta accedían las visitas, así que contaba con una doble puerta, como dos niveles de entrada diferentes.

De esta forma, se dejaba pasar a las visitas por la puerta del norte pero se quedaban encerrados entre esa puerta y la siguiente, como si fuese una trampa mortal. En el caso de que no fuese una visita deseada o eran peligrosos, se les mataba sin miramientos con flechas, piedras o agua hirviendo. En la parte de arriba de la puerta veréis que contaba con un pasillo para la guardia.

Bodegas Palacio Diocleciano

Las bodegas de Diocleciano se encuentran bajo la ciudad, concretamente, bajo las habitaciones del emperador, y  eran -y son- una de las entradas al palacio. Se construyeron en esta zona para acceder directa y rápidamente al palacio desde el puerto, el cual se encontraba más próximo que lo que hoy podremos ver en la Riva.

Las bodegas fueron diseñadas como un lugar de almacenamiento de comida y de bebida, sus dimensiones os harán sorprenderos de todo lo que podía guardar en pleno siglo IV d.C. A su vez, también cumplían una función de protección y veréis que cada una de las zonas contaba con una función diferente, habiendo zonas que estaban destinadas al entretenimiento.

Una de las razones por las que se recomienda visitar las bodegas es porque los romanos construyeron lo mismo en la zona superior que en la inferior. Si sólo visitáis la zona superior del palacio veréis que muchos detalles ya se han perdido, no sólo por la erosión y el paso del tiempo, también porque estuvo expuesta a todo tipo de batallas e inclemencias. Por tanto, visitar las bodegas os permitirán ver con mayor exactitud la construcción del palacio.

Uno de los detalles curiosos de su construcción es que no se ha utilizado cemento sino que las piedras eran talladas para poder encajar la una con la otra, consiguiendo un aspecto espectacular.

¿Y por qué se han conservado con este nivel de perfección? Después de la muerte de Diocleciano, se produjo la invasión de los pueblos ávaros y eslavos sobre la ciudad cercana de Salona. Este hecho supuso que sus habitantes se vieran obligados a huir y buscaran refugio en el Palacio Diocleciano; en la construcción de sus casas crearon agujeros para tirar todo tipo de desechos hacia las bodegas, hasta que éstas se quedaron completamente colapsadas y con la podredumbre se creó una masa compacta, tan dura como el cemento. Ésta sería la razón de que se conservaran con tanta exactitud y precisión. Hoy día, podréis ver algunos agujeros en el techo, al igual que hay alguna pared que no es pared romana sino de esta sustancia.

Además de disfrutar de un recorrido histórico también veréis que hay pequeños expositores en su interior donde podréis encontrar tiendas de artesanía y souvenirs.

Mosaicos romanos

Todavía se conserva parte de los mosaicos romanos en la salida derecha de las bodegas, que os llevarán a las habitaciones de Diocleciano. En este tramo de suelo podréis ver un mosaico de diferentes colores, los cuáles se obtenían de la naturaleza, tras laboriosos procesos. Un ejemplo es el color rojo y morado que podéis ver en el mosaico, el cual se obtenía con las cáscaras de caracoles marinos y la combinación de minerales.

Mausoleo de diocleciano – Catedral de Split

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Split está llena de curiosidades, como que el Mausoleo de Diocleciano acabó convirtiéndose en una catedral cristiana. Como recordatorio, Diocleciano fue uno de los emperadores romanos que persiguieron a los cristianos duramente y fue el último emperador en hacerlo.

Diocleciano había dispuesto que se le introdujese en un sarcófago tras su muerte, ya que él mismo se había autoproclamado dios en la tierra, al considerarse hijo del dios romano Júpiter. Este mausoleo iba a ser una de las representaciones de este hecho, que además contaba con más simbología como que su exterior era de forma octagonal y el interior circular, combinando ambos símbolos (ocho y círculo) que están ligados a la inmortalidad, el infinito.

Posteriormente a su muerte, en el siglo VI y VII, nuevas tribus invadieron el mausoleo y destruyeron por completo el sarcófago. Hoy día se desconoce qué hicieron con su cuerpo o con las reliquias con las que había sido sepultado. Otra de las acciones que llevaron a cabo estas tribus fue la eliminación de los símbolos paganos e introdujeron los símbolos cristianos. De esta forma, el mausoleo llegó a convertirse en una iglesia, para posteriormente llegar a ser la catedral más antigua del mundo. Hay que decir que está considerada como la catedral más antigua del mundo en cuanto al edificio ya que el edificio es un mausoleo de un emperador romano del s. III – IV, pero ya había otras catedrales antes de que se denominara como la catedral de Split.

La catedral es de pequeñas dimensiones, se puede ver en muy pocos minutos, pero es la oportunidad perfecta de ver cómo se conjuga la arquitectura romana con los estilos gótico y renacentista. La entrada se encuentra en la derecha del edificio y tiene un coste de 25 kunas; guardad la entrada porque os sirve para ver también el Templo de Júpiter.

El campanario se añadió después y su construcción finalizó en el siglo XVI, alargándose durante tres siglos, lo que implica que cuenta con distintos elementos decorativos. Tiene una altura de 57 metros y en cruz 60. Podéis subir y disfrutar de unas bonitas vistas del casco antiguo y de las islas cercanas a Split. En la entrada podréis ver unos leones que para los venecianos eran un signo de poder y para los cristianos de protección.

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Comedor y vomitorio

La Segunda Guerra Mundial, como en muchos otros lugares de Croacia, sufrieron grandes bombardeos que destrozaron parte del palacio. Se han llevado a cabo algunas reconstrucciones guiados por lo que encontraron en la parte baja y así pudieron ver que era el comedor de Diocleciano y la sala del vomitorio muy próxima.

También en esta zona se encuentran los aposentos imperiales, con un pasillo al que sólo tenía acceso Diocleciano. Toda esta zona da al mar, con unos bonitos arcos por el que sigue entrando la brisa marina.

Vestíbulo del Palacio

Si todo lo que queda del palacio es absolutamente hermoso, el vestíbulo es una de las zonas que también tenemos que destacar. Hoy día vemos paredes desnudas y la falta de una cúpula desde la que hoy podemos ver el cielo pero, antiguamente, las paredes estaban recubiertas de mosaicos y la cúpula era de mármol y oro, consiguiendo que al entrar la luz este espacio brillase.

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El Emperador utilizaba este espacio para recibir a sus visitas y dar sus discursos, ya que éste contaba con una acústica increíble que permitía que se le escuchase hablar por todo el palacio. Tanto el aspecto del vestíbulo como su sonoridad han llevado a describir este lugar como un espacio para el ego de Diocleciano, donde podía brillar y sentirse como el hijo terrenal de Júpiter.

Peristilo

El peristilo se trata de un patio interior que se ubicaba en las villas de los romanos y griegos ricos. En este caso, Diocleciano también tenía su propio peristilo, el cual se caracteriza por tener una bonita hilera de columnas que rodean el patio y no sólo son bonitas, sino que aquellas que veis de color rojo son de granito y llegaron desde Egipto, concretamente desde Luxor.

También veréis que los arcos están construidos en piedra blanca caliza, es la misma con la que construyeron la mayoría del palacio. Es importante tener este dato en cuenta porque es complejo aunar la caliza con el granito y que se mantenga en tan buen estado.

Uno de los elementos que también os llamarán enormemente la atención es la esfinge egipcia, hermana de la que se encuentra en el Templo de Júpiter, sólo que en esta ocasión no la degollaron. A pesar de que no se mantiene en perfecto estado, pues su rostro se ha ido erosionando, es toda una maravilla egipcia en Croacia.

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